La falta de tiempo y la rutina

Estrés, cansancio, falta de tiempo, preocupaciones, rutina, obligaciones… Estos son algunos de los motivos más frecuentes a los que aluden las parejas para explicar por qué su vida sexual ha disminuido o, incluso, ha desaparecido.

Vamos a comentar algunas claves sencillas para hacer frente a esta situación:

  • falta de tiempo y rutinaErotiza la vida diaria: con frecuencia el alto ritmo de vida que llevamos hace que nos olvidemos por completo de la sexualidad y que no nos veamos como seres sexuales, atractivos, deseables… y deseosos. Dedicar unos minutos por la mañana a arreglarnos de forma especial, elegir la ropa con cuidado, perfumarnos, ponernos ropa interior atractiva (sí, incluso para ir a trabajar o llevar a los niños al cole) activará nuestro chip erótico y nos recordará que no sólo somos personas trabajadoras/madres/padres. También podemos dar un súper beso matutino de despedida  a nuestra pareja (y no sólo un besito rápido), mandarle un mensaje recordándole las ganas que tenemos de verle….
  • Planifica los encuentros sexuales: sí sí, ¡cómo lo oyes! ¿No planificamos toda nuestra vida diaria? Tenemos día y hora para ir al trabajo, al médico, a hacer la compra, para ir al cine, para ver a los amigos, hora para comer y para cenar… De igual modo debemos reservar un espacio de tiempo para la vida sexual. Y para los que estáis pensando que planificarlo le quita espontaneidad y chispa  al asunto: recordad cuando no vivíais juntos o cuando no teníais una casa para hacerlo. Ahí la planificación era máxima… ¡y no por ello resultaba menos interesante! El sexo no tiene por qué ser impulsivo o inesperado para ser apasionado y/o satisfactorio.

Acuerda con tu pareja un día y una hora a la semana: reservad un espacio de tiempo de al menos una hora en la que podáis estar a solas y disfrutar el uno del otro.

Puede ser una buena idea que cada vez se encargue un miembro de la pareja de preparar y animar al otro al encuentro sexual: preparar el espacio y el tiempo, motivar y seducir a la pareja y a sí mismo si no hay muchas ganas…. en definitiva, responsabilizarse de crear las circunstancias adecuadas para el disfrute e iniciar el momento de placer.

  • Una sexualidad diferente: una vez encontrado el momento muchas parejas dicen que el cansancio que sienten hacen que les de pereza embarcarse en los trámites que conlleva el sexo y que, sólo de pensarlo, se les quitan las ganas. Por ello debemos tener en cuenta que el objetivo de la sexualidad no tiene por qué ser la penetración y, ni siquiera, el orgasmo. La sexualidad también son los besos, las caricias, los masajes… Es mejor plantearse que vamos a dedicar el rato que hemos elegido para la sexualidad a esto y no a echar el polvo del siglo, pues esto último es más trabajoso de entrada. Si nos disponemos a disfrutar del cuerpo y de nuestra pareja en intimidad, complicidad y cariño nos resultará más apetecible de entrada y nuestras expectativas estarán más acorde con nuestro estado anímico. Puede que estos mimos tranquilos y relajados nos lleven a excitarnos muchísimo y que nos apetezca llegar al orgasmo pero, sino, habremos disfrutado igualmente de una sexualidad muy muy placentera y de nuestra pareja.
  • Pospón, delega o suprime obligaciones de la vida diaria: ¿realmente tienes que hacer tooodas esas cosas? Prioriza, selecciona las tareas que hay que hacer sí o sí y cuáles se pueden dejar para otro momento, encargárselas a otra persona o, simplemente, no hacerlas. Seguro que hay muchas cosas en tu día a día que puedes dejar de hacer ¡permítetelo! De este modo, estarás en mejor disposición para disfrutar de tu vida sexual, más libre de tiempo y menos cansada/o.

Si aun con estas pautas no consigues mejorar tu vida sexual ¡no dudes en contactarnos!

Dicho esto ¡a disfrutar de la sexualidad!

Ana Lombardía.

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