Motivos por los que no usamos el preservativo

En la actualidad más o menos todo el mundo tiene claro que, si quiere evitar un Embarazo No Deseado o el contagio de una Infección de Transmisión Sexual, tiene que usar el preservativo -ya sea el masculino o el femenino. Existe mucha información al respecto y casi cualquiera puede acceder a ella por Internet, acudiendo a un centro médico, en libros especializados…A pesar de toda la información al respecto el uso adecuado del preservativo no está todo lo extendido que debiese: su uso ha disminuido mucho en los últimos años y están aumentando los casos de contagio de ITS y de END. La cantidad de buena información que existe y su gran accesibilidad no son suficientes.

preservativo¿Qué está sucediendo? ¿Por qué a pesar de la información la gente persiste en el no uso o mal uso del preservativo? Parece que para crear una conciencia del riesgo y un hábito saludable al respecto no basta con informar a la población… la información, por sí sola, no se traduce en conductas de precaución ni en hábitos sexuales saludables.

La información es necesaria, pero no suficiente; hay otros factores, más relacionados con los valores, actitudes y creencias personales  que son determinantes a la hora de decidirse a mantener relaciones sexuales de riesgo o no. Vamos a comentar algunos de ellos:

  •  “Eso a mí no me pasará” la creencia de que las infecciones y los embarazos no deseados son cosas que le pasan a otros, que son ajenas a nosotros. Este tipo de pensamiento de “invulnerabilidad” es muy típico de la edad adolescente, pero se prolonga hasta la edad adulta en muchas ocasiones
  • preservativo“El preservativo quita sensibilidad y, por tanto, placer” Los preservativos actuales son muy finos y están muy bien lubricados. No voy a venderos la moto de que es igual que hacerlo “sin nada”, pero la diferencia es mínima y, desde luego, compensa los riesgos de exponerse a una ITS o a un END
  • “Yo quiero usarlo, pero mi pareja no… así que no lo usamos” Ceder a la voluntad de la pareja arriesgando la propia salud suele tener como base un fuerte miedo a perder a la pareja si no se la complace. La baja autoestima y/o la inseguridad fundamentan este comportamiento. Aún en los casos en los que, efectivamente, nuestra pareja no consintiese el uso del preservativo y nos abandonase en caso de insistir en usarlo ¿realmente querríamos estar con una persona así, que arriesgaría nuestra salud de forma gratuita?
  •  “Soy una persona liberada” No usar preservativo para mostrarse como una persona liberada sexualmente, ya sea a los ojos de los demás, de nuestra pareja, o de nosotros mismos, es muy frecuente. En ocasiones se asocia el no usar preservativo con la desinhibición, la liberación sexual, la esponteneidad… parece que la gente que lo usa es una “aguafiestas” o “cortarrollos”. Contrariamente a esta idea popular, la gente que mejor vive su sexualidad es aquella que elige vivirla con salud y seguridad, además de con placer, e ignora la presión social al respecto del uso del preservativo como un elemento no placentero
  • “Si se queda embarazada no es cosa mía” negar la responsabilidad ante el embarazo de la compañera sexual es uno de los motivos por los que algunos hombres prescinden del uso del condón; entienden que eso no va con ellos y que el embarazo no es cosa suya, no es algo de lo que tengan que hacerse cargo. Al contrario, el embarazo es cosa de ambos, del hombre y de la mujer, a partes iguales. El hecho de que el embarazo se produzca en el cuerpo femenino no implica que el hombre puede o deba desentenderse de ello
  •  “Realmente el preservativo no protege de las ITS” A pesar de toda la información al respecto hay gente que cree que el preservativo no es un método eficar para la protección de las infecciones de transmisión sexual. Los condones, tanto los femeninos como los masculinos, sí son una forma eficaz de protegerse contra las ITS -de hecho, actualmente son la única forma que existe de hacerlo
  •  “Si me quedo embarazada/o, adelante, no pasa nada” Un emabarazo no planificado (que es distinto de no deseado) puede tener sus riesgos, tanto para el bebé como para el bienestar de los padres. Por ejemplo, si ocurre un embarazo no planificado la mujer puede haber bebido alcohol sin saber que estaba embarazada, no ha preparado su cuerpo adecuadamente para la gestación -por ejemplo tomando ácido fólico- o los padres no están del todo preparados y/o decididos para tener un bebé -con toda la angustia, preocupación o malestar que ello puede provocar, pues no ha sido una decisión consciente y planeada

Por supuesto, tanto en sexualidad como en cualquier aspecto de la vida, cada persona elige los riesgos que quiere asumir y hasta dónde está dispuesta a arriesgar. La protección ante las ITS y los END es absolutamente personal, pero es imprescindible contar con toda la información al respecto y, además, tomar conciencia de nuestras actitudes y valores a la hora de tomar una decisión al respecto.

Si tienes dudas sobre el uso de los métodos de protección de infecciones de transmisión sexual y de prevención de embarazos no deseados, si te gustaría cambiar de método, si no te pones de acuerdo con tu pareja sobre qué método usar, si estás pensando en dejar de usar el preservativo con tu pareja habitual… ¡no dudes en escribirme pìnchando aquí!

Ana Lombardía.

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