Cuando uno tiene más ganas que el otro

cuando uno tiene más ganas de sexo que el otroEs muy frecuente encontrarse con parejas en las que uno tiene más deseo sexual que el otro… y que esta diferencia sea causa de conflicto entre ambos.

Normalmente, pasada la pasión inicial que se da en la mayoría de parejas al conocerse, el deseo se estabiliza, baja su intensidad y recupera su “ritmo” habitual. Los amantes no sienten la necesidad de mantener relaciones sexuales con la misma frecuencia, tienen menos ganas que al principio de la relación… además, la espontaneidad parece disminuir, ya no sirve cualquier momento del día ni cualquier circunstancia para hacerlo, etc. La perfecta compatibilidad y compenetración que parecía haber al inicio se disipa y da lugar a un desajuste en la pareja en algunos casos. Cuando pasa la fogosidad inicial propia de la novedad, el enamoramiento y las hormonas, el deseo vuelve a un estado basal que puede o no coincidir con el de la pareja.

Puede ocurrir entonces que uno tenga más ganas que el otro. Por ejemplo, uno de los miembros de la pareja tiene suficiente con tener relaciones sexuales 1 vez a la semana y, el otro, necesita al menos 3.

Cuando esto sucede, pueden pasar varias cosas:

  1. Que la persona que tiene más ganas aproveche las veces que coincide con su pareja y, el resto, asuma quedarse con las ganas o se masturbe en solitario para disfrutar de su deseo
  2. Que la persona que tiene más ganas trate de convencer a su pareja para que tenga más relaciones sexuales con ella, con éxito o sin él
  3. asumiendo las veces en las que es rechazado sin mayor problema
  4. Que la persona que tiene menos ganas acceda a las insinuaciones de su pareja al sentirse gratamente seducida y excitada
  5. Que la persona que tiene menos ganas acceda a las insinuaciones de su pareja sin ganas, únicamente porque se siente presionada y por complacerla
  6. Que la persona que tiene menos ganas rechace la seducción de su pareja y no acceda a a tener relaciones sexuales
  7. Que la persona que quiere más y es rechazada se sienta poco querida y/o poco atractiva
  8. Que la persona que quiere más y es rechazada piense que dicho rechazo es debido a que su pareja tiene un amante fuera de la relación

Hay parejas que llevan este desacoplamiento en el deseo sexual sin problemas y no les causa ningún conflicto. Otras, por el contrario, pueden sentirse frustradas sexualmente, poco queridas, rechazas, poco atractivas… o presionadas, raras, incomprendidas, temerosas…

Vamos a comentar algunas pautas para comprender y llevar mejor esta desigualdad:

  1. Cuando uno tiene más ganas que el otroQue una tenga más ganas que otra no significa necesariamente que una ame más que la otra. El deseo sexual no tiene por qué ser un reflejo del amor de una persona hacia otra. (Ojo, sí que hay personas que necesitan querer a su pareja para poder mantener relaciones sexuales con ella y que, cuando dejan de quererla, no les apetece acostarse con ella, pero en el caso que tratamos en este artículo asumimos que hay únicamente una desigualdad de deseo, no de amor)
  2. Cada persona tiene un deseo sexual diferente y, mientras esté a gusto con él, no es ningún problema. Tener muchas ganas no significa ser un salido/a, un ninfómano/a o un pervertido/a, ni tener pocas ganas significa ser un soso/a, un estrecho/a o una frígida/o
  3. El atractivo físico de la pareja no influye en el deseo basal de una persona. Aunque el atractivo de nuestra pareja es importante en sexualidad , no modifica las ganas de sexo que tenemos de base. Aunque nuestra pareja nos resulte atractiva no tenemos por qué tener las mismas ganas de sexo que ella
  4. Consentir tener relaciones sexuales cuando no nos apetece no beneficia a nadie: el sexo debe ser consentido y consensuado para ser satisfactorio. Si nuestra pareja logra seducirnos para acostarse con nosotros ¡genial! pero hay que tener claro que no es lo mismo seducir que presionar, coaccionar o chantajear: alguien nos seduce cuando consigue que nos apetezca tener sexo cuando un rato antes no nos apetecía; alguien nos presiona, coacciona o chantajea cuando consigue que tengamos sexo aunque no nos apetezca

Existen también algunas cosas que se pueden hacer para igualar el deseo sexual de ambos miembros de la pareja:

  1. No todo el deseo sexual tiene por qué resolverse dentro de la pareja: el que tiene más ganas puede optar por disfrutar de la sexualidad en solitario e incluso, si las normas de la pareja lo permiten, disfrutar con una tercera persona
  2. Existen formas para aumentar un poco el deseo de quien tiene menos ganas: estimular su fantasía sexual, desarrollar su lado erótico, despertar su erotismo… todas estas cosas se llevan a cabo en la consulta con bastante éxito
  3. Aumentar el tiempo que pasa a solas la pareja y la calidad del mismo puede facilitar que se generen espacios para disfrutar de la sexualidad con más frecuencia, aumenten las ganas y el deseo
  4. Plantearse el disfrutar la sexualidad de otra forma suele ser muy efectivo, a la par que placentero: la sexualidad no tiene por qué ser siempre genital ni acabar en orgasmo. Cuando a una persona no leapetece muchas veces lo que no le apetece es embarcarse en una relación sexual que, de entrada, requiere esfuerzo, tiempo, genitales y el imperativo de acabar en orgasmo. Los abrazos, las caricias, los besos, los masajes, disfrutar del cuerpo desnudo, una ducha juntos, etc, también son una forma muy placentera de sexualidad. La persona que tiene menos ganas seguro que se mostrará más receptiva a esto que a un coito
  5. Además, el tipo de sexualidad que planteo en el punto anterior puede hacer que crezcan las ganas de una sexualidad más genital -incluso con orgasmo incluido
  6. Por otro lado, no es necesario que que los dos disfruten de lo mismo dentro del mismo encuentro sexual. Por ejemplo, no es necesario que los dos lleguen al orgasmo si no lo desean -puede llegar uno y el otro no-, se pueden incluir los genitales de uno y no los del otro, etc.

Los desajustes de pareja de este tipo se pueden tratar en consulta. Si es tu caso, ¡no dudes en consultarme!

Ana Lombardía.

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