Sexo con la regla. Esponja Confort 365

Sexo con la reglaHace tiempo me hablaron de un “invento” con el que puedes tener relaciones sexuales con penetración cuando estás con la regla sin mancharte con la sangre menstrual. Una esponjita que, introducida en la vagina, recoge y absorbe el flujo en su interior y que no notas cuando el pene entra durante el coito.

Características de la esponja menstrual:

  • Es una esponja que absorbe la sangre menstrual
  • Se coloca en el mismo lugar que un tampón normal, al fondo de la vagina
  • Para introducirlo, debes doblarlo un poco e introducirlo lentamente, empujándolo con tus dedos
  • Está lubricada, lo cual facilita un poco la introducción
  • No tiene cordón como un tampón: se retira tirando directamente de él, por lo que no quedará un cordón colgando de tu vagina -mucho más discreto y estético. Tiene un pequeño agujero para meter el dedo en él y tirar hacia fuera
  • Puedes usarlo para hacer cualquier actividad que harías con un tampón normal: andar, dormir, hacer cualquier deporte, ducharte… Además, puedes tener sexo con la regla
  • No son un método anticonceptivo: debes usar tu método anticonceptivo habitual si no quieres quedarte embarazada
  • No protegen contra las infecciones de transmisión sexual: debes usar un preservativo si quieres evitar el riesgo de contraer una ITS
  • Puedes tener relaciones sexuales con penetración vaginal sin que ni tú ni tu pareja lo notéis en absoluto: no molesta, no impide la entrada del pene y no os mancháis con la sangre

Mi experiencia con Confort 365

Prueba 1:

sexo con la reglaEs mi segundo día de la regla y sangro en abundancia. Llevo puesto un tampón normal, estoy en la cama con mi novio y la cosa empieza a calentarse, así que me dice: “Ana, creo que puede ser un buen momento para usar esa cosa que te dieron para que la probases”. Me hago un poco la remolona pues me da una pereza infernal probar cosas nuevas de este tipo, pero me voy al baño. Me quito el tampón y cojo la caja de las esponjitas. Saco una y, al apretarla, noto que está un poco lubricada. La doblo en vertical para afinarla y me dispongo a introducírmela. Joder, esto no es como un tampón normal, no resbala, es más ancha y no se desliza bien. La vuelvo a colocar en la entrada de la vagina y la introduzco empujando con los dedos. En cuanto consigo que entre un poquito la cosa se vuelve más fácil y sólo tengo que empujarla un pelín más hasta que entra casi ella sola. Bien, primer paso conseguido.

Mientras vuelvo camino a la cama intento ver si noto la esponja. Acabo de meterme un objeto extraño y me siento rara, aunque lo cierto es que no noto nada. Nos ponemos otra vez al tema pero me cuesta concentrarme, pues estoy más centrada en ver qué pasa con la esponjita que en otra cosa: ¿seguro que esto va a contener la sangre? ¿y si al meter el pene me molesta? y, sobre todo ¿podré sacármela después? Mi novio me dice que no nota nada, así que, después de un rato pienso bueno, ¡que sea lo que tenga que ser! ya veré como me la saco luego y por fin me dejo llevar y disfruto.

En cuanto acabamos me voy corriendo al baño. Es poco romántico, sí, pero estoy deseando ver si me puedo quitar la esponjita. Me meto un dedo y las busco. ¡La noto! Me siento tonta pues, dedicándome a la sexualidad, sé perfectamente que no se va a perder en las profundidades de mi vagina, pero aun así no he podido evitar ponerme nerviosa. Busco el agujerito de la esponja para meter el dedo y tirar de ella, pero la esponja está en otra posición y no lo encuentro. Jodeeerrrr. Nervios again. Sigo buscando. ¡Lo encuentro! Meto el dedo y tiro suavemente, la esponja sale muy fácil y muy bien. Está llena de sangre, como un tampón normal. Pues oye ¡no ha sido tan terrible!

Prueba 2:

Tercer día de la regla. Sangro menos que ayer, pero sigue siendo abundante. Misma situación: mi novio y yo en la cama, la cosa se calienta y salgo corriendo al baño. Nota mental: ponerme la esponja un rato antes, que es un cortarrollos tener que irte cuando a ponerse interesante la cosa. Me sigue costando un poco ponérmela, pero bueno, no es nada dramático. Vuelvo a la cama y esta vez ya no estoy tan nerviosa, pues sé que me la voy a poder sacar sin problema. Mi novio dice que sigue sin notar nada, si acaso noto algo “al fondo”; él en su mundo, como siempre, así que perfecto. Cuando me voy a quitármela estoy más tranquila que ayer. No encuentro el agujero a la primera pero ya sé que es normal, así que doy un par de vueltas para encontrarlo y me la saco. Esta vez, como estaba sangrando menos, la esponja no está completamente llena de sangre, como ayer. La próxima vez me la dejaré puesta un rato más y la usaré con un tampón normal, aunque no vaya a tener relaciones sexuales con ella puesta.

Ana Lombardía.

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