Entrevista a Manuel Montalvo

Manuel MontalvoHace tiempo tuve la oportunidad de hablar con Manuel Montalvo, un escritor de novela erótica muy especial. Su escritura y sus historias no son, precisamente, convencionales: dolor, sangre, adicción y hasta cuchillos son elementos fundamentales en sus obras “Cosas y Pelo” y “Dolor”.

Tengo que preguntártelo, sino reviento. Cuando estás escribiendo tus libros… ¿te excitas? Jajaja, no, para nada. Cuando escribes ni piensas, no te detienes, sólo escribes, pum, pum, pum, nada más. Sino, ¡estaría cachondo todo el día! Al releerlo, sí, ahí sí me pongo cachondo al revivir la historia y al pensar lo que van a sentir los lectores

 Me llama mucho la atención cómo el personaje de Manuel ha evolucionado de sumiso a dominante, de dejarse llevar y dejarse hacer de todo a ser él quien toma el control. ¿Cómo ha sido ese cambio? Porque no naces sabiendo ni con un rol establecido. Pienso que Manuel es un personaje muy sexual… pero con una sexualidad tradicional; necesita una persona que le enseñe y que le lleve a un mundo sexual distinto, un paso más allá, y Luna es un personaje, un poco mayor que él, que le lleva, que le enseña, que le llama y va, que le pega, que le hiere… él tiene la pelea interna de “por qué he hecho esto”, “por qué me dejo llevar”, “cómo he podido hacerle eso a Ágata”, “no entiendo cómo puedo llegar hasta ese punto”, “en qué me he convertido”, “cómo le puedo hacer eso a una mujer”…. Pero le llama tanto la atención que no puede parar. Al final él no quiere que le hagan más daño, sino que quiere que las mujeres sientan hacia él lo que él ha sentido hacia Luna: pasión, devoción, obediencia… El alumno se convierte en el maestro.

Manuel MontalvoLa pregunta del millón: el protagonista del libro ¿eres tú? ¿Es un libro autobiográfico? Nunca he contestado eso. Creo que el primer libro que escribes siempre tiene algo de ti, tiene que tener algo tuyo, sino es imposible escribirlo. Al protagonista lo llamé como yo pero no lo hice con intención de confundir, sino para ponérmelo fácil, para centrarme solo en escribir el libro y no andar pensando en cómo se llamaban los personajes. Todo lo que escribes tiene algo de ti, incluso en la forma que tienes de ver y afrontar el sexo. Yo entiendo lo que pasa en el libro, aunque no sea el 100%. Mi prioridad no es tratar así a las mujeres, pero en algún momento de mi vida sí que he pensado de esa manera.

¿Cómo en la primera escena del primer libro, “Cosas y Pelo”? La escena en la que, de pequeño, y tras darte cuenta de que una niña había “pasado de ti” la llevas con la moto a un descampado y la dejas allí tirada  Sí, ese sí soy yo, era de los niños rebeldes, y las niñas se fijaban en los niños así. En ese capítulo, INOCENCIA PERDIDA, también cuento una escena en la que me follo a la novia de mi padre; yo no me he follado a la novia de mi padre, pero sí creo que puede ser real y que a todo el mundo se le puede pasar por la cabeza en un Manuel Montalvomomento dado. El libro es una realidad paralela que en algún momento se desliga de lo real y luego vuelve a unirse. Por eso creo mucho en la historia: puede ser real, y la gente que piense lo que quiera, que soy yo o que es inventado. Yo no voy a decir que soy yo. Si dijese que soy yo vendería un montón más y follaría mucho más, las chicas dirían “coño, ¡qué bien! este es un marrano.” Si contestas a todo lo que te preguntan pierde gracia, hay que dejar que la gente imagine, por eso molan tanto los libros. En las pelis no imaginas nada, en cuanto acaba ya está, no hay más. En los libros imaginas todo el rato, te metes en la historia, te identificas… Piensas en cómo una mujer puede permitir que un tío le haga eso, no te metes en el papel pero a lo mejor  puedes llegar a imaginártelo. Le das la vuelta a la mente de la gente y le haces pensar. Un alto porcentaje de la población se quedan en lo tradicional, en lo que te meten en la cabeza de pequeñito, sota, caballo y rey, a, b y c… pero en el sexo hay un abecedario entero, y tienes que ver si quieres descubrirlo o no, si quieres vivirlo o no. El libro ha triunfado tanto porque habla de lo impensable: los cortes, la sangre, el dolor… te hacen pensar cómo sería que te hiciesen putadas, si dejarías que te cortasen ¡te lo planteas! El libro te hace despertar. No significa que lo vayas a practicar, pero sí te va a llamar la atención.

Manuel MontalvoHas pasado de ser un desconocido a tener miles de seguidores en redes sociales. ¿Cómo lo llevas? De repente empezaron a subir los seguidores y las visitas al blog; en ellos escribo cosas que no tienen nada que ver con los libros, son cosas de amor y flipadas mías ¡que a la gente le gustan! En Facebook pongo algo, de lo que sea, de amor, de desamor… y aunque Facebook es muy de imágenes, muy visual, la gente se detiene a leer mi texto, dos o tres minutos, están perdiendo su tiempo en leerme a mí, le dan a “me gusta” y dejan comentarios… Dejan una cantidad de comentarios ¡tan bonitos! y los mensajes privados igual que me mandan son una pasada. Salvo algún cabrón que me insulta o me dice que “vaya mariconada”… pero bueno, no quiero que lo que hago le guste a todo el mundo. Cuando he sacado un libro nuevo la gente se ha ido corriendo a El Corte Inglés a comprárselo, se han metido en casa como ratones a leérselo y, al día siguiente de estar a la venta, cientos de personas se han molestado en escribirme y comentarme lo que les ha parecido, y me lo cuentan desde dentro, como si ellos estuviesen dentro del libro. Es increíble. Más que ganar dinero, porque los escritores no ganamos mucho dinero, lo que más mola de ser escritor es esta vida.

 Cuando empiezas a escribir un libro ¿sabes lo que va a pasar y cómo va a acabar? Es decir, ¿tienes en la cabeza una estructura de la historia completa o lo vas creando según escribes? Cuando empecé “Cosas y Pelo” tenía en la cabeza lo que quería contar, lo que quería transmitir y lo que quería que la gente leyese. Luego, tú te pones a escribir, escribes, escribes y luego te vas, y vuelves… luego lo que lees ha variado, no es lo mismo que tenías al principio en la cabeza. Intentas no leer mucho, porque si lees, borras, y si borras no avanzas. Al final lo que queda es lo que tenías en la cabeza… pero ha cambiado. No sé si les pasará a todos los escritores, pero por lo que sé es algo general, intentar no leer lo que vas escribiendo. Yo los textos que publico en el blog y en las redes sociales no los leo, sino no los publicaría; son muy pasteles, muy “fresa”, y yo soy un tipo duro (se ríe). Si me los leo una semana después digo “joe, que cosas más bonitas escribo”, pero si me lo leo en el momento pienso “¡¡cómo voy a poner eso!!” Además, yo he sufrido poco por amor, pero sí que creo que entiendo el sufrimiento de los que pasan por ello. Y luego a la gente le gusta y mola, así que supongo que lo estoy haciendo bien.

Manuel acaba de presentar “Alma”, un libro de relatos en el que muestra otra faceta suya muy especial.

Ana Lombardía.

Manuel Montalvo

Fotografías: Roberto Iván Cano

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