No puedo masturbarme sin porno

Muchas personas, tanto hombres como mujeres, me escriben o acuden mi consulta con la misma demanda: no puedo masturbarme sin porno. Es una dificultad bastante habitual hoy en día, en la que el porno está al alcance de todos y su uso se ha extendido y normalizado en nuestra sociedad. Estas personas se habitúan a masturbarse con pornografía y, cuando intentan hacerlo sin ella, encuentran dificultades para excitarse y/o para llegar al orgasmo. A veces, incluso, pueden tener estas mismas dificultades cuando mantienen relaciones sexuales en pareja.

Beneficios del consumo de porno

No puedo masturbarme sin pornoLa pornografía es un estímulo erótico, a nivel mental, muy potente. De hecho, no creo que haya nada más potente que el porno a la hora de estimular la fantasía de una persona. El porno más tradicional suele presentar imágenes muy directas, primeros planos, escenas muy rápidas, historias muy estimulantes y de lo más variopinto.

A muchas personas, el usar porno para masturbarse les hace la tarea mucho más fácil. Te excitas muy rápidamente, te mantiene concentrada durante el proceso, la excitación va en aumento con sencillez… El proceso es rápido, simple y muy efectivo.

El porno puede ser, también, una fuente de contenidos para las fantasías de muchas personas que, por el motivo que sea, no han explorado todavía su mente en busca de recursos con los excitarse y disfrutar de su sexualidad.

Además, a día de hoy podemos acceder a la pornografía fácilmente, desde la intimidad de tu casa, con tu ordenador, móvil o tablet. Y gratis.

Los vídeos, por otro lado, te permiten avanzar y retroceder por las escenas que te resulten más excitantes, adecuándose a tu excitación y deseo en cada momento. Incluso, muchas webs te permiten la opción de multipantalla, en la que puedes visualizar varios vídeos de manera simultánea.

Por qué no puedo masturbarme sin porno

No puedo masturbarme sin pornoMasturbarse con porno suele resultar muy fácil y rápido. Por tanto, suele ser habitual que nos habituemos a ello y lo introduzcamos en nuestra rutina. Aquí, la palabra clave es la habituación. Cuando se usa porno con regularidad, muchas personas pueden habituarse a su uso; es decir, su mente se acostumbra a excitarse usando una estimulación muy alta, muy potente.

Lamentablemente, muchas veces la realidad no resulta tan estimulante como la ficción del porno. Si nuestra mente y nuestro cuerpo se habitúan a la estimulación del porno, la realidad o nuestras fantasías pueden no sernos tan excitantes.

Suele ser muy frecuente que nuestra capacidad de fantasear se vea mermada cuando usamos porno de manera frecuente. Nos cuesta elaborar fantasías, concentrarnos y recrearnos en ellas. El porno puede hacer que nuestra mente se acostumbre a la facilidad de los vídeos y se vuelva un poco vaga a la hora de crear sus propias fantasías. De ahí que muchas personas digan eso de no puedo masturbarme sin porno.

Del mismo modo, la realidad puede resultar más aburrida o menos estimulante si nos hemos habituado al porno. El porno es la ficción del sexo y, como tal, puede ser mucho más estimulante. Desde luego, las escenas son mucho más rápidas y directas, y más aun si optas por ver varios vídeos a la vez o repetir una y otra vez las mismas secuencias.

Incluso, a veces llega el punto en el que ni el propio porno resulta lo suficientemente estumulante. Se va escalando en la habituación, de manera en que cada vez es necesario usar vídeos más potentes, ver únicamente las escenas más fuertes y visualizar varios vídeos a la vez. Al final puede resultar que el porno llegue a aburrir.

Con el porno pasa un poco como con el alcohol. Si te acostumbras a beber alcohol, necesitas más copas para emborracharte. Tu cuerpo adquiere tolerancia a él. Además, las personas acostumbradas a beber alcohol suelen tener más dificultades para divertirse y pasárselo bien sin él, pues se habitúan a usarlo como herramienta para desinhibirse y reírse.

Cómo puedo volver a masturbarme sin porno

No puedo masturbarme sin pornoEn este punto, la clave es la deshabituación. Es necesario que se produzca un proceso de desintoxicación del porno. El cuerpo y la mente se han habituado a la estimulación tan potente que produce el porno y, por tanto, es necesario pasar un tiempo sin usar pornografía.

Obligarnos a dejar de usar pornografía durante un tiempo hacen que nuestro cuerpo y mente se limpien. Cuando hacemos esto, nuestro cuerpo y mente se vuelven más receptivos, más sensibles a los estímulos eróticos del entorno, de la pareja y de la mente.

Además, nos vemos obligados a volver a utilizar la fantasía para estimularnos. Del mismo modo, en las relaciones sexuales en pareja podremos concentrarnos mejor en las sensaciones placenteras y disfrutar con plenitud de los encuentros sexuales.

Puede ser de gran ayuda introducir elementos novedosos en nuestra vida sexual, tanto a solas como en pareja. Jugar a juegos de rol, utilizar juguetes eróticos como los que tienen en sex shop online Mundo Erótico, leer novelas eróticas…

Un caso real

Tuve en la consulta un chico que acudió porque estaba experimentando, desde hacía unos meses, dificultades para llegar al orgasmo cuando estaba con su pareja. Estuvimos varias sesiones evaluando su vida sexual y no había nada que pareciese resultar la causa de esa nueva dificultad. Al final me contó que se masturbaba a diario con pornografía, de manera rápida, para conseguir un desahogo fácil y placentero. Además, me comunicó que sus masturbaciones ya no eran tan placenteras y que el porno le estaba dejando de resultar estimulante.

Le propuse, simplemente, que dejase de masturbarse con pornografía durante unas semanas. Durante esas semanas su cuerpo y su mente volvieron a sensibilizarse: fue recuperando la capacidad de fantasear, su cuerpo estaba más receptivo al contacto y a las sensaciones, se fijaba más en los estímulos eróticos de alrededor… hasta que dejó de tener dificultades para llegar al orgasmo con su mujer

No pasa siempre ni a todo el mundo

No caigamos en el error de creer que, si usamos porno, nos insensibilizaremos y ya no podremos prescindir de él. Hay personas más y menos sensibles a los efectos de la habituación; algunas, aunque consuman porno a diario, no notan estos efectos. Es importante escuchar nuestro cuerpo y nuestra mente, ver cómo reaccionan, conocerlos y adecuarnos a ello para disfrutar de nuestra sexualidad.

Antes comparaba el porno con el alcohol. El porno, como el alcohol, debe consumirse con moderación. El porno puede ser una herramienta fantástica para introducir en nuestra vida sexual, animarla y hacerla más creativa.

Ana Lombardía.

 

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