Cómo hacer un trío… y no morir en el intento

Cómo hacer un trío… y no morir en el intento

Hacer un trío en la cama es una de las fantasías más frecuentes, tanto en hombres como en mujeres. A menudo vienen a mi consulta y a mis talleres personas que me preguntan cómo hacer un trío… ¡pues no saben ni por dónde empezar! Vamos a ver algunas claves fundamentales para disfrutar de una experiencia placentera.

Escoger a las personas adecuadas para hacer un trío

Para hacer un trío son necesarias 3 personas dispuestas a ello. Encontrarlas puede ser la parte más difícil:

  • tríoTodas las personas que vayan a estar involucradas en el trío deben desearlo. Puede parecer una obviedad, pero no todo el mundo desea realizar esta práctica sexual. Es importante que las tres partes consientan y deseen hacer un trío. Ninguna persona debe hacerlo coaccionada, temerosa, con reticencias o con miedo.
  • Si vas a hacer el trío con tu pareja deberéis encontrar a una tercera persona que sea del agrado de ambos. A lo mejor sólo uno de los dos va a interaccionar directamente sexualmente con la otra persona, pero ambos deben estar conformes y sentirse a gusto con la otra persona.
  • Puedes escoger a tus  entre tus amistades, parejas de amigos,
    gente conocida… o bien buscar nuevos contactos en Fuegodevida con los mismos intereses que tú.
  • Se cuidadoso/a a la hora de proponerlo, nunca presiones y se muy educado/a. Tantea antes el terreno con alguna pregunta indirecta para conocer los intereses de la otra persona. Recuerda que no todo el mundo tiene tus mismas fantasías, y que tus fantasías no son mejores que las de los demás.

Cómo hacer un trío

Una vez que tengas a las personas adecuadas para ti, hay que tener en cuenta una serie de claves sobre cómo hacer un trío para que la experiencia sea lo más placentera y satisfactoria posible para todos.

Es fundamental establecer algunas reglas del juego:

  • Aclarar que todo el mundo consiente y desea participar
  • Establecer quién va a interactuar con quien. Es posible que alguna de las personas del trío quiera mantener relaciones sexuales con sólo una de la personas del juego, y mantenerse un poco distante de la otra
  • Acordar límites. Todos tenemos unos límites y estos deben quedar claros de manera explícita antes de empezar. ¿No quieres que tu pareja le haga sexo oral a otra persona? ¿No te apetece tener sexo anal? ¿Prefieres que tu pareja no interaccione nada más que contigo?
  • Realiza peticiones. Igualmente, podéis expresar lo que os gustaría que sucediese durante el encuentro sexual. Si deseas realizar alguna práctica o juego en concreto ¡es el momento de pedirlo!
  • Protegerse frente a infecciones de transmisión sexual. El uso del preservativo femenino y masculino es fundamental para evitar el riesgo de contraer una ITS. Cuando se hace un trío hay que recordar cambiar el preservativo también cuando se cambie de pareja. Por ejemplo, si el trío es un hombre con dos mujeres, él debe cambiar de preservativo cuando vaya a penetrar a la otra mujer.

Suele estar bien tener alguna clave o señal para indicar que nos sentimos incómodos y/o que queremos abandonar el encuentro sexual. Un par de apretones en la mano o en el hombro pueden ser una forma reconocible de indicar que no estamos cómodos.

Dicho esto ¡no queda más que disfrutar! Cuando sabemos cómo hacer un trío y tenemos en cuenta todas estas pautas estamos listos para vivir una experiencia que puede ser muy placentera para todos.

Ana Lombardía.

He aprendido a masturbarme con ayuda de una sexóloga

He aprendido a masturbarme con ayuda de una sexóloga

Hace unos meses vino a mi consulta una chica muy joven, de ventipocos años, que no sabía masturbarse. Sí había sentido orgasmos usando un vibrador o una almohada, pero no sabía usar sus manos para darse placer. Esto le provocaba mucha frustración e inseguridad. En estos meses ha hecho un trabajo increíble y, semana a semana, ¡su progreso ha sido espectacular! Las primeras veces que hablamos sentía que iba a ser imposible, que no iba a ser capaz de lograrlo.

Le he pedido que os cuente cómo ha sido su progreso conmigo estos meses, pues creo que es un gran ejemplo de lo que se puede conseguir con constancia y muchas ganas. Aunque ella os lo cuenta con mucha humildad, no sólo ha aprendido a masturbarse, sino que ha superado sus propias expectativas y ha conseguido tener hasta 8 orgasmos en una sola sesión de masturbación. ¡Enhorabuena!

he aprendido a masturbarme

He aprendido a masturbarme

Cuando me atreví a pedir una cita para Ana me sentía diferente. No sabía masturbarme usando mis dedos. Sí sabía lo que era un orgasmo, pero no cómo llegar a él de la manera aparentemente más simple.  Y me hacía sentir mal, incompleta, torpe. No sabía por dónde empezar y cuando me animaba a empezar mi problema era que no sabía seguir, me frustraba. No tenía paciencia. Por eso cuando fui a la consulta de Ana tenía muchas esperanzas de que ella me ayudase pero a la vez seguía confiada en que si no podía hacerlo era porque era rara, porque algo en mí no funcionaba bien. MENTIRA.

Y esta es mi historia sobre cómo he aprendido a masturbarme. No me considero ninguna experta y pienso que aún tengo mucho camino que recorrer. Empecé observando mis genitales, mi vulva, con un espejo, toqueteando todo lo que veía. Los siguientes deberes fueron empezar a tocarme de forma más personal y menos objetiva. Aquí empezaba mi caminito de trabajo personal.

Para masturbarme era muy importante la excitación y sin ella lo único que podía hacer era frustrarme más. Por supuesto la excitación no estaba presente todos los días  y me afectaba, me agobiaba y me ponía triste porque sentía que masturbarme era algo que tenía que hacer para mi aprendizaje y me faltaba una herramienta importante.

Casualmente, mi primer orgasmo fruto de la masturbación no fue porque estuviese muy excitada pero sí estaba muy tranquila, a solas, dándome mi tiempo y mi momento. Ese orgasmo me hizo llorar de felicidad, pero también me hizo reír, me temblaban las manos y las piernas de la euforia porque había conseguido aquello que para mí parecía imposible. No quería rendirme. Tuve que aprender a controlar la respiración y sobre todo a no desanimarme cuando cambiando el ritmo o el movimiento de los dedos sobre el clítoris las sensaciones disminuían. Entonces, tocaba respirar profundo y volverlo a intentar. Tuve que saber dejarme llevar, algo que personalmente odiaba que me dijeran porque para mí no era fácil, no es algo que puedas ordenar a tu mente y ella lo ejecute, se trata de descontrol y hay que sentirlo.

Es importante confiar en una misma, estar tranquila, relajada, concentrada en lo que haces, no tener prisa y no esperar que aquello que buscas ocurra a la primera y sin práctica. Tienes que confiar en que puedes y sabes hacerlo aunque cambies de técnica o de lugar y estés en un coche. Con suficiente excitación resulta muy fácil, no tienes que pensar en qué haces o no y todo funciona te muevas como te muevas. No tienes que pensar porque tu deseo te guía. Y cuando consigues ese orgasmo con tanta facilidad porque estabas súper cachonda, te llenas de una seguridad capaz de callar a todas tus inseguridades y me encanta esa sensación.

Por supuesto, tuve dudas de si volvería a tener otro orgasmo cuando me volviese a masturbar otro día cualquiera. Tampoco me salió a la primera, pero al final pasó una segunda, una tercera, una cuarta…

 

Espero que su experiencia os anime a muchas a intentarlo. Como veis ¡es algo que se puede conseguir! Además, aunque a veces el proceso pueda resultar frustrante en algunos momentos, como muy bien os cuenta ella, el resto del tiempo es algo divertido y los resultados merecen mucho, mucho la pena.

Ana Lombardía. 

 

Me masturbo con la almohada

Me masturbo con la almohada

Muchas personas, tanto hombres como mujeres, se masturban usando la almohada. Es una técnica de masturbación muy frecuente y extendida ¡pero no se habla mucho de ella! Sí podemos encontrar muchos artículos en internet que hablan de masturbarse usando las manos, vibradores o viendo porno, pero hacerlo con la almohada no está visibilizado. Tampoco la gente suele contarlo o decir abiertamente “yo me masturbo con la almohada” cuando hablan de sexo.

 

Desde pequeños

me masturbo con la almohadaLa masturbación es con frecuencia algo que se descubre por casualidad. Las almohadas están presentes muchas veces en este descubrimiento. Un día un cojín, un montón de ropa o la almohada de tu cama está entre tus piernas y roza o presiona los genitales produciendo una sensación muy placentera. Como esta sensación te gusta, la repites. Vas aprendiendo a estimularte la zona genital de esa manera, como un juego. Ya de adultas muchas personas siguen utilizando esta técnica.

 

Por qué me masturbo con la almohada… y no de otra manera

Masturbarse con la almohada tiene una serie de características que hace que muchas personas escojan esta técnica frente a otras:

  • La estimulación es suave. Los genitales están llenos de terminaciones nerviosas y, por tanto, son muy sensibles. Estimularlos directamente resulta muy agresivo y demasiado intenso en ocasiones. Masturbarse de esta manera permite una estimulación más suave y placentera. Incluso, muchas veces se hace con la ropa interior puesta.
  • Roce y presión con zonas amplias. Masturbarnos usando una almohada nos permite estimular zonas más amplias que con las manos o un vibrador. De este modo, no saturamos las terminaciones nerviosas de un único punto del cuerpo, como el clítoris. Esto nos permite aumentar las sensaciones, expandirlas más por todo el cuerpo y tener sensaciones más globales.
  • Control de la estimulación moviendo la cadera. Para masturbarnos usando una almohada debemos mover todo el cuerpo, principalmente la pelvis y la cadera. ¡Estos movimientos pueden resultar muy sensuales! Al estar todo el cuerpo implicado, no sólo las manos, las sensaciones que nos provocan son más amplias. Además, los movimientos de cadera mueven la energía sexual y la extienden por todo el cuerpo.

 

Cómo tener sexo con alguien que se masturba con la almohada

me masturbo con la almohadaYa sabéis que cuando nos acostumbramos a masturbarnos de una manera puede resultar difícil disfrutar y tener orgasmos cuando nos estimulan de una manera diferente a como lo hacemos nosotros.

Si no queremos meter la almohada en el encuentro sexual debemos recordar que nuestra pareja se ha acostumbrado a un roce amplio e indirecto en los genitales. Por ejemplo, en vez de estimular el clítoris directamente con un dedo podemos usar presión y roce usando la palma de la mano, o colocar uno o dos dedos sobre el clítoris mientras ella cierra las piernas para aumentar la estimulación.

Hay tantas formas de masturbarse como personas ¡Encuentra la tuya!

Ana Lombardía.

 

 

La importancia del hedonismo en nuestra vida diaria

La importancia del hedonismo en nuestra vida diaria

A menudo veo en la consulta a personas que dedican la mayor parte de su tiempo -o todo- a actividades de índole «práctica»: trabajar, estudiar, tareas del hogar, gestiones diversas… Su día a día es maratoniano y apenas tienen tiempo para el ocio y el disfrute. Lamentablemente, la sociedad híper exigente en la que vivimos hoy en día nos arrastra con fuerza a esto. Tiempo para el hedonismo… poco o nada. Y esto afecta, por supuesto, a la vida sexual.

hedonismoQué es el hedonismo

El hedonismo hace referencia al placer por el placer. Al disfrute en sí mismo, sin más objetivos. Un placer libre, inmediato, muy visceral. El hedonismo es toda una filosofía de vida en la que la satisfacción y el bienestar son el fin último de la vida. Suena muy atractivo, ¿verdad?

La cultura en la que estamos inmersos deja poco espacio para el hedonismo. La rutina del día a día se ha convertido en una vorágine que nos absorbe y nos llena de tareas y obligaciones, todas ellas súper importantes y súper urgentes. Además, en muchos casos esto está también bañado de la tiranía del perfeccionismo: tenemos que ser los mejores en todo y hacerlo todo a la perfección. El trabajo, los estudios, los hijos, las tareas de la casa… son obligaciones que se comen todo nuestro tiempo, energía y atención.

Los espacios de ocio tampoco se quedan exentos de esta tiranía: la sociedad en la que vivimos cada vez nos exige más en este sentido: nuestro ocio tiene que cumplir una serie de requisitos muy exigentes: hay que ir a museos, exposiciones, muestras de arte, cine, teatro, leer… para ser los más cultos e interesantes. Hay que hacer deportes de agua, de aventura, ir al gimnasio, bailar… para estar en forma y ser atractivos y obligatoriamente disfrutar de estas actividades. Hay que ir a los mejores restaurantes, probar lo último en comida, ir a los nuevos locales… para estar al día y ser los más entendidos. Todo esto se aleja de la filosofía de placer por el placer.

Cómo aplicar el hedonismo en nuestra vida diaria

Creo que hay muchos más objetivos en la vida que el de perseguir únicamente el placer, eso está claro. Pero sí que creo que el placer puro debería estar más presente en nuestra vida. Vamos a comentar algunas pautas para empezar a aplicarlo:

  • Piensa qué cosas te gusta hacer: por el simple hecho de hacerlas y disfrutarlas. Haz una lista de qué cosas disfrutas haciendo, qué cosas te relajan, qué cosas te divierten, qué cosas te hacen sentir bien… de este modo harás consciente qué es lo que te hace disfrutar realmente. Por ejemplo, darse una ducha o un baño, visitar una tienda erótica, tomar el sol, leer una novela, comer helado, dormir la siesta…
  • Agenda tiempo para el placer: es importante que dejes espacios de tiempo en tu día a día para el placer. Resérvate momentos para hacer lo que te apetezca poniéndolos en tu agenda, igual que el resto de cosas.
  • Elimina actividades de tu vida diaria: seguro que en tu vida diaria hay actividades de las que puedes prescindir. Obligaciones, compromisos y tareas que, si dejas de hacerlos, no pasa nada. Hacer esto te dejará tiempo, energía y atención para el placer.
  • Aumenta el disfrute de tus obligaciones: establece estrategias para disfrutar de aquellas cosas que no te queda más remedio hacer, aunque no te gusten. Trabaja con música de fondo, haz deporte en compañía, ve la compra en pareja, decora a tu gusto tu lugar de trabajo, date un capricho al terminar esa actividad tan ingrata…

 

Cómo el hedonismo mejora nuestra vida sexual

hedonismoEl hedonismo ya es sexualidad en sí mismo, pues tiene que ver con el disfrute, con el placer, con el bienestar, con el estar a gusto… Así que desde ahí ya tenemos mucho ganado. Además, si disfrutamos de nuestra vida diaria y de momentos de placer de forma habitual nuestro cuerpo y nuestra mente estarán más predispuestos al sexo propiamente dicho:

  1. Tendremos tiempo
  2. Estaremos descansados
  3. Nuestro estado de ánimo será positivo
  4. Nos encontraremos más receptivos
  5. Buscaremos más activamente el encuentro sexual
  6. Disfrutaremos más del sexo

El verano y las vacaciones ofrecen muchas opciones para practicar el hedonismo ¡aprovéchalas!

Ana Lombardía. 

No puedo masturbarme sin porno

No puedo masturbarme sin porno

Muchas personas, tanto hombres como mujeres, me escriben o acuden mi consulta con la misma demanda: no puedo masturbarme sin porno. Es una dificultad bastante habitual hoy en día, en la que el porno está al alcance de todos y su uso se ha extendido y normalizado en nuestra sociedad. Estas personas se habitúan a masturbarse con pornografía y, cuando intentan hacerlo sin ella, encuentran dificultades para excitarse y/o para llegar al orgasmo. A veces, incluso, pueden tener estas mismas dificultades cuando mantienen relaciones sexuales en pareja.

Beneficios del consumo de porno

No puedo masturbarme sin pornoLa pornografía es un estímulo erótico, a nivel mental, muy potente. De hecho, no creo que haya nada más potente que el porno a la hora de estimular la fantasía de una persona. El porno más tradicional suele presentar imágenes muy directas, primeros planos, escenas muy rápidas, historias muy estimulantes y de lo más variopinto.

A muchas personas, el usar porno para masturbarse les hace la tarea mucho más fácil. Te excitas muy rápidamente, te mantiene concentrada durante el proceso, la excitación va en aumento con sencillez… El proceso es rápido, simple y muy efectivo.

El porno puede ser, también, una fuente de contenidos para las fantasías de muchas personas que, por el motivo que sea, no han explorado todavía su mente en busca de recursos con los excitarse y disfrutar de su sexualidad.

Además, a día de hoy podemos acceder a la pornografía fácilmente, desde la intimidad de tu casa, con tu ordenador, móvil o tablet. Y gratis.

Los vídeos, por otro lado, te permiten avanzar y retroceder por las escenas que te resulten más excitantes, adecuándose a tu excitación y deseo en cada momento. Incluso, muchas webs te permiten la opción de multipantalla, en la que puedes visualizar varios vídeos de manera simultánea.

Por qué no puedo masturbarme sin porno

No puedo masturbarme sin pornoMasturbarse con porno suele resultar muy fácil y rápido. Por tanto, suele ser habitual que nos habituemos a ello y lo introduzcamos en nuestra rutina. Aquí, la palabra clave es la habituación. Cuando se usa porno con regularidad, muchas personas pueden habituarse a su uso; es decir, su mente se acostumbra a excitarse usando una estimulación muy alta, muy potente.

Lamentablemente, muchas veces la realidad no resulta tan estimulante como la ficción del porno. Si nuestra mente y nuestro cuerpo se habitúan a la estimulación del porno, la realidad o nuestras fantasías pueden no sernos tan excitantes.

Suele ser muy frecuente que nuestra capacidad de fantasear se vea mermada cuando usamos porno de manera frecuente. Nos cuesta elaborar fantasías, concentrarnos y recrearnos en ellas. El porno puede hacer que nuestra mente se acostumbre a la facilidad de los vídeos y se vuelva un poco vaga a la hora de crear sus propias fantasías. De ahí que muchas personas digan eso de no puedo masturbarme sin porno.

Del mismo modo, la realidad puede resultar más aburrida o menos estimulante si nos hemos habituado al porno. El porno es la ficción del sexo y, como tal, puede ser mucho más estimulante. Desde luego, las escenas son mucho más rápidas y directas, y más aun si optas por ver varios vídeos a la vez o repetir una y otra vez las mismas secuencias.

Incluso, a veces llega el punto en el que ni el propio porno resulta lo suficientemente estumulante. Se va escalando en la habituación, de manera en que cada vez es necesario usar vídeos más potentes, ver únicamente las escenas más fuertes y visualizar varios vídeos a la vez. Al final puede resultar que el porno llegue a aburrir.

Con el porno pasa un poco como con el alcohol. Si te acostumbras a beber alcohol, necesitas más copas para emborracharte. Tu cuerpo adquiere tolerancia a él. Además, las personas acostumbradas a beber alcohol suelen tener más dificultades para divertirse y pasárselo bien sin él, pues se habitúan a usarlo como herramienta para desinhibirse y reírse.

Cómo puedo volver a masturbarme sin porno

No puedo masturbarme sin pornoEn este punto, la clave es la deshabituación. Es necesario que se produzca un proceso de desintoxicación del porno. El cuerpo y la mente se han habituado a la estimulación tan potente que produce el porno y, por tanto, es necesario pasar un tiempo sin usar pornografía.

Obligarnos a dejar de usar pornografía durante un tiempo hacen que nuestro cuerpo y mente se limpien. Cuando hacemos esto, nuestro cuerpo y mente se vuelven más receptivos, más sensibles a los estímulos eróticos del entorno, de la pareja y de la mente.

Además, nos vemos obligados a volver a utilizar la fantasía para estimularnos. Del mismo modo, en las relaciones sexuales en pareja podremos concentrarnos mejor en las sensaciones placenteras y disfrutar con plenitud de los encuentros sexuales.

Puede ser de gran ayuda introducir elementos novedosos en nuestra vida sexual, tanto a solas como en pareja. Jugar a juegos de rol, utilizar juguetes eróticos como los que tienen en sex shop online Mundo Erótico, leer novelas eróticas…

Un caso real

Tuve en la consulta un chico que acudió porque estaba experimentando, desde hacía unos meses, dificultades para llegar al orgasmo cuando estaba con su pareja. Estuvimos varias sesiones evaluando su vida sexual y no había nada que pareciese resultar la causa de esa nueva dificultad. Al final me contó que se masturbaba a diario con pornografía, de manera rápida, para conseguir un desahogo fácil y placentero. Además, me comunicó que sus masturbaciones ya no eran tan placenteras y que el porno le estaba dejando de resultar estimulante.

Le propuse, simplemente, que dejase de masturbarse con pornografía durante unas semanas. Durante esas semanas su cuerpo y su mente volvieron a sensibilizarse: fue recuperando la capacidad de fantasear, su cuerpo estaba más receptivo al contacto y a las sensaciones, se fijaba más en los estímulos eróticos de alrededor… hasta que dejó de tener dificultades para llegar al orgasmo con su mujer

No pasa siempre ni a todo el mundo

No caigamos en el error de creer que, si usamos porno, nos insensibilizaremos y ya no podremos prescindir de él. Hay personas más y menos sensibles a los efectos de la habituación; algunas, aunque consuman porno a diario, no notan estos efectos. Es importante escuchar nuestro cuerpo y nuestra mente, ver cómo reaccionan, conocerlos y adecuarnos a ello para disfrutar de nuestra sexualidad.

Antes comparaba el porno con el alcohol. El porno, como el alcohol, debe consumirse con moderación. El porno puede ser una herramienta fantástica para introducir en nuestra vida sexual, animarla y hacerla más creativa.

Ana Lombardía.

 

En este enlace encontrarás un programa de radio en el que hablo de este mismo tema.

 

La penetración ya no me duele. Experiencia con la sexóloga

La penetración ya no me duele. Experiencia con la sexóloga

Hace unos meses vino a mi consulta una chica que no podía tener relaciones sexuales con penetración vaginal, pues sentía muchas molestias y dolor. Hemos estado trabajando en ello y, finalmente, ya puede tenerlas ¡y disfrutarlas! Le he pedido que comparta con vosotros cómo ha sido su proceso y su experiencia solucionando esta dificultad que tenía en la cama, el uso de los dilatadores, la relación con su pareja… Estoy muy orgullosa de todo el trabajo que ha hecho, del esfuerzo y de los resultados obtenidos. ¡Enhorabuena! Espero que su testimonio os guste tanto como a mi.

La penetración ya no me duele

Ir al psicólogo se lleva en silencio. Ir al sexólogo, más. Porque todo lo que tiene que ver con EL SEXO (así, en mayúsculas) se esconde.

La penetración ya no me dueleSi hay algo que no funciona bien, te lo callas, te lo tragas. Y entonces, lo más tonto empieza a distanciarte de tu pareja. Piensas cosas que no son. Tienes celos, tienes envidia. Crees que eres un bicho raro porque todo el mundo está hablando de todo el sexo que practica y tú no. Te callas. Te cierras. Y tu vagina más. Cada vez más. Hasta el punto de que no eres capaz de ponerte un tampón. Ya no disfrutas en la cama. Todo te duele. No disfrutas estando con tu pareja. Cuando te abraza para convertiros en uno, haces fuerza para separar su cuerpo del tuyo.

Si llegas hasta ese punto, reza por tener una pareja que te quiera de verdad. Pero de verdad de la buena. Si tienes esa suerte, como fue mi caso, descubrirás muchas cosas sobre tu relación y volverás a sentirte querida, deseada, sexy… ¡Única a su lado!

Tras varios intentos fallidos de tratar de arreglarlo, tomas la decisión de acudir a un especialista. Lo consultas con tu pareja. Te apoya. Te ayuda cuando tienes que hacer ejercicios de dilatación. Es paciente cuando sabe que no puede haber penetración. Es más, dice que no le importa, que lo que él quiere es que tú disfrutes y que estés bien.

Ahí es cuando empiezas a relajarte, a sentirte más cómoda. Semana a semana vas progresando con los dilatadores. Te vas tranquilizando y le vas contando a personas de confianza la terapia que estás siguiendo… y, ¡oh, sorpresa! No todo son unicornios y arco iris. Empiezan a aparecer más y más personas con dificultades sexuales de todo tipo. Te dicen que eres muy valiente por lo que estás haciendo, te animan a continuar, se sorprenden por la sinceridad y naturalidad con la que tratas este tema.

Entonces, coges todavía más fuerzas para seguir adelante. Te vas dando cuenta de lo que te pasa a ti, le pasa a mucha más gente. Que no eres la única que coge cistitis al mínimo descuido, que no eres la única que no está cachonda 24/7, que lo de hacerlo una vez a la semana a veces no se consigue… En definitiva, que EL SEXO es otra cosa.

Descubres lo que es EL SEXO cuando hablas de ello sin tapujos, con tus amigos, con un especialista… hasta con tus padres (ellos me han enseñado lo que es el amor y lo que significa vivir en pareja, aunque no estemos de acuerdo en todo, ¿eh?).

De repente, consigues que el dilatador más complicado entre fácilmente. Vuelves a reír con tu pareja cuando tenéis relaciones sexuales. Ya no te duele. Ya no te acuerdas de nada. Solo puedes concentrarte en ese momento en el que te vas a sentir flotando, con la cabeza en la nada. Te das cuenta de que EL SEXO no es algo normalizado, que cada pareja lo vive a su manera y que tú eres feliz así (haciendo lo que quieras, cuando quieras, donde quieras y las veces que quieras).