La importancia de escoger y cuidar nuestra ropa interior

La importancia de escoger y cuidar nuestra ropa interior

ropa interior
El otro día estuve en la presentación de la nueva colección de la marca de lencería Parah. Tras un buen rato cotilleando las braguitas de encaje, los corsés hechos a mano, los sujetadores de telas súper delicadas y los ligueros más finos reflexioné sobre la importancia de cuidar nuestro aspecto, de cuidarnos y mimarnos.

La ropa interior, como su propio nombre indica, va por dentro. No se ve, no se enseña y, en muchos ámbitos, es de mal gusto que se intuya o se perciba a través de la ropa exterior.Por ello, muchas veces la escogemos simplemente para que sea práctica, cómoda y discreta. Otras muchas veces, yendo aun más allá, la ropa interior vieja, desgastada y descolorida nos resulta especialmente confortable; es nuestra ropa interior amiga, la que nos hace sentir en casa, a gusto y relajados.

Así, es frecuente que olvidemos la importancia de escoger y cuidar nuestra ropa interior. Nos ponemos la primera que encontramos en el cajón ¡y a correr! sin pensarlo mucho, sin detenernos y sin considerar la relevancia que ello puede tener. Pero la tiene.

Por qué debemos escoger nuestra ropa interior con mimo

Tanto hombres como mujeres ganaríamos en bienestar, satisfacción y erotismo si dedicásemos más tiempo, cariño y energía en elegir lo que nos ponemos sobre la piel. La ropa interior, además, cubre nuestras zonas más erógenas y, por tanto, se merece especial atención.

  • ropa interiorLa ropa interior puede hacernos sentir atractivos/as, sexys y muy deseables. Si nos vemos bien a nosotros mismos, nos sentiremos mejor, más sensuales, receptivos y eróticos
  • Nuestra pareja nos verá más atractivas/os y, por tanto, es más probable que sienta más deseo, más ganas de acercarse, tocarnos, sentirnos, besarnos, mordernos….
  • Nos recordará en el día a día que somos personas sexuales: muchas veces la vida diaria deja poco espacio al erotismo. Vamos con prisa desde primera hora de la mañana: trabajo, comidas, niños, familia, más trabajo… el día puede ser de todo ¡menos sensual! El simple hecho de ponernos una ropa interior especial nos hará sentir diferentes y nos recordará que no somos únicamente personas trabajadoras, padres o madres, sino también personas con el erotismo a flor de piel. Ya sea para ir a trabajar, a hacer la compra o acudir a una cita especial… ¡funciona!
  • Los demás nos verán distintos: si tú te sientes distinto/a tendrás una actitud mejor, caminarás con más seguridad, sonreirás más… en definitiva, desprenderás un halo que los demás notarán
  • ropa interiorMejora nuestra autoestima: el hecho de sentirnos atractivos, sexuales y eróticos mejora enormemente cómo nos vemos, cómo nos sentimos y cómo nos queremos. Es muy básico y suena a tópico, pero es así
  • Nos pone en conexión con nuestro cuerpo y con nuestras zonas erógenas: cubrir nuestro cuerpo, especialmente nuestros genitales, culo y pechos con ropa bonita hace que nos pongamos en contacto con esas zonas, que las recordemos y las despertemos
  • Da igual nuestro físico: no importa si estamos gordos o delgados, si somos altos o bajos, si estamos en forma o no… hay ropa interior bonita para todo el mundo -por ejemplo, Parah tiene tallas para todos- y el efecto siempre será el mismo: sentirnos mejor
  • Aumenta nuestro deseo sexual: la ropa interior puede aumentar nuestro deseo sexual al hacernos sentir más atractivos, seguros y sensuales

La ropa interior es sólo una de las formas que tenemos a nuestra disposición para aumentar nuestro deseo, sentirnos más atractivos y despertar nuestra sensualidad. Si quieres mejorar en este aspecto, no dudes en consultarme y lo trabajaremos en la consulta.

Ana Lombardía.

No me apetece. La falta de deseo sexual

No me apetece. La falta de deseo sexual

Una de las causas de consulta más frecuentes en sexualidad es la falta de deseo. No tengo ganas de sexo, no me apetece acostarme con mi pareja, mi pareja tiene más ganas que yo son frases que escucho muy a menudo y que son motivo de grandes preocupaciones y angustias en muchas personas, tanto en hombres como en mujeres.

El deseo sexual no aparece por si solo

falta de deseo sexualNo me apetece. La falta de deseo sexual. Tendemos a creer que el deseo sexual es algo que aparece porque sí, que unas personas tienen más ganas que otras de forma innata y que no podemos hacer nada en contra de ello… pero no tiene por qué ser así necesariamente. Existe la idea errónea de que el sexo es una necesidad biológica primaria que debe ser satisfecha sí o sí; en realidad, las necesidades primarias son aquellas que, si no satisfacemos, nos provocan la muerte. Por ejemplo, comer, beber o dormir. Para satisfacerlas, el cuerpo nos manda la sensación de hambre, sed y sueño. Pero si no tenemos sexo ¡no nos morimos! podemos estar menos satisfechos, más infelices, más irritables… pero nada más. Por eso el cuerpo no nos manda el deseo así, sin más ni más.

El deseo sexual hay que alimentarlo, estimularlo y cuidarlo para que aparezca y se mantenga activo. Fantasear, cuidar nuestra imagen, conocer nuestro cuerpo, leer literatura erótica, estar a gusto con nuestra pareja, tener una buena noción sobre qué es la sexualidad… son algunas de las cosas que mantienen despierto el deseo sexual.

Algunas causas de la falta de deseo

  • falta de deseo sexualIdeas erróneas sobre la sexualidad: algunas personas que no han tenido una buena educación sexual, que han crecido rodeadas de prejuicios y mitos en torno al sexo, que se las ha reprimido o castigado a nivel sexual y/o que no han tenido libertad para desarrollarse sexualmente pueden generar, en la vida adulta, falta de deseo
  • Desconocimiento del propio cuerpo: conocer nuestro cuerpo, cómo funciona, qué nos excita y qué nos da placer es fundamental para sentir deseo sexual. Leer sobre sexualidad, mirar nuestro cuerpo y nuestros genitales en el espejo, acariciarnos y masturbarnos nos da las claves de nuestra propia sexualidad y aumenta el deseo
  • Ausencia de un ambiente erótico: vivir en un entorno descuidado, desaliñado y poco atractivo puede, sin duda, matar nuestro deseo sexual. Cuidar el aspecto, orden y limpieza de nuestra casa, poner velas y ropa de cama limpia y bonita embellecen el entorno, lo hacen más atractivo y fomenta la líbido
  • Falta de autoestima: si no estamos a gusto con nosotros mismos, con nuestra persona, con nuestro cuerpo, con nuestra apariencia, con nuestro trabajo, con nuestros amigos… todo eso se refleja en nuestro deseo sexual y hace que no nos apetezca tener relaciones sexuales. Es fundamental trabajar en nosotros mismos y mantener alta nuestra autoestima creciendo como personas y viéndonos desde un prisma favorable: hacer una lista de nuestras cualidades más positivas, establecernos objetivos y crear proyectos o recordar nuestros logros son algunas de las cosas que podemos hacer para ello. Además, cuidar nuestro cuerpo, hacer deporte, vestirnos con ropa que nos favorezca…
  • Preocupaciones, estrés y ansiedad:  para sentir deseo sexual hay que estar relajados y cómodos. Si estamos preocupados por el trabajo, pensando en los hijos, intranquilos porque tenemos que poner la lavadora, agobiados por el dinero… no podremos desconectar de todo para sentir nuestra piel, las sensaciones y las emociones placenteras.
  • Problemas de pareja: si no estamos a gusto con nuestra pareja, si discutimos, si desconfiamos de ella, si no podemos relajarnos, si no podemos ser nosotras/os mismas con ella… el deseo sexual se puede inhibir

Como solucionar la falta de deseo sexual

La falta de deseo sexual se soluciona trabajando sobre algunos o todos los puntos anteriores. Si tienes dificultades para hacerlo, quieres acelerar el proceso o necesitas del apoyo de un profesional para hacerlo no dudes en contactarme y nos pondremos manos a la obra. La falta de deseo es algo con lo que trabajo a diario en la consulta y se obtienen muy buenos resultados resolviéndolo. ¡Anímate! No lo dejes y toma las riendas de tu sexualidad.

 Ana Lombardía.

Me duele con la penetración

Me duele con la penetración

Me duele con la penetraciónMuchas mujeres sienten dolor durante la penetración vaginal. Esto puede hacer que no disfruten de la sexualidad, que rechacen el sexo, que sientan miedo, que tengan problemas de pareja, que no puedan quedarse embarazadas, que crean que son raras… Muchas veces el dolor es tal que la penetración es imposible.

Lo primero que hay que hacer es descartar una causa física. Para ello lo mejor es acudir a a la ginecóloga o matrona de confianza que nos haga una exploración completa y nos diga si existe un impedimento físico por el cual la penetración nos resulte tan dolorosa. Si se descarta una causa física hay que estudiar las causas psicológicas y emocionales del dolor. Para ello podéis concertar una cita y venir a verme a la consulta.

La mayor parte de los casos de dispareunia -dolor vaginal durante la penetración- tiene causas psicológicas y emocionales. Esas causas -miedos, inseguridades, falta de deseo, etc- hacen que la mujer no esté relajada y, por tanto, contraiga los músculos de la vagina, haciendo que los intentos del pene por penetrarla sean dolorosos.

“Me duele con la penetración”. Algunas causas psicológicas y emocionales del dolor durante la penetración

  1. Miedo al dolor: si crees que te va a doler… ¡te dolerá! Estarás tensa, nerviosa, ansionsa y, por tanto, contraerás tu vagina impidiendo que el pene entre y que los esfuerzos que haga éste por penetrarte sean dolorosos. Algunas mujeres creen que el pene de su pareja es demasiado grande o que su vagina es demasiado pequeña y por ello creen que les va a doler
  2. Experiencias dolorosas: si has tenido alguna experiencia en la que sentiste dolor -porque fue una relación violenta, no consentida, en la que estabas nerviosa y/o en la que no estabas lo suficientemente excitada- puedes generalizar y extrapolar ese dolor a las siguientes relaciones, pues el recuerdo de ese dolor te hace tener temor y, por tanto, no relajarte
  3. Percepción de la sexualidad y los genitales como algo sucio:  por cuestiones de educación a veces las mujeres vemos nuestros propios genitales como algo sucio, impuro y que debe mantenerse cerrado. Esto hace que no estés relajada y que contraigas la vagina, impidiendo que el pene entre y causando dolor
  4. Me duele con la penetraciónVisión de la sexualidad como algo inadecuado o carente de interés: por motivos educacionales a veces las mujeres pueden creer que la sexualidad no es para ellas, que no deben o pueden sentir placer, que deben alejarse del sexo, que solo es divertido para los hombres… Esto hace que no estén excitadas y, por tanto, el coito sea doloroso
  5. Falta de deseo y/o excitación: si la mujer no siente deseo o no está lo suficientemente excitada su vagina no estará relajada ni lubricada y, por tanto, la penetración le molestará
  6. Problemas de pareja: si existen problemas en la pareja -discusiones, distanciamiento, falta de comunicación o de cualquier tipo- la mujer puede tender a perder el deseo y, por tanto, a rechazar el contacto sexual con su pareja, haciendo que los intentos de penetración sean desagradables y dolorosos

Todo esto se trabaja en consulta, haciendo que la mujer reaprenda su sexualidad, sienta deseo y excitación y vaya, poco a poco , disfrutando de ser penetrada. ¡Los resultados de la terapia en estos casos son muy buenos! Si es tu caso ¡anímate! y ponte manos a la obra para solucionarlo. También puedes venir a una charla sobre el tema.

Ana Lombardía.

Me cuesta llegar al orgasmo

Me cuesta llegar al orgasmo

Muchas personas, hombres y mujeres, tienen problemas para llegar al orgasmo. Los motivos por los que a las mujeres y a los hombres les cuesta llegar al orgasmo pueden ser distintos, aunque en la base de todos ellos están los miedos, el desconocimiento y la ansiedad. Salvo algunos casos excepcionales, la mayoría tienen que ver con factores psicológicos. Vamos a comentar las causas diferenciando las de los hombres de las de las mujeres, aunque muchas veces son las mismas y se mezclan entre si.

Me cuesta llegar al orgasmo: Causas de las dificultades de las mujeres

  1. Me cuesta llegar al orgasmoDesconocimiento: algunas mujeres no conocen su cuerpo, no saben como estimularlo ni como sentir placer. No saben qué hacer para sentir un orgasmo, ni a solas ni con su pareja. La falta de educación sexual y de exploración de su cuerpo suele estar detrás de ello
  2. Ideas erróneas sobre la sexualidad: creer que la sexualidad es algo sucio, inmoral, que el placer es sólo para los hombres, que tienen que ser pasivas durante el sexo, que tienen que dejarse hacer, que debe ser el hombre el que las haga disfrutar… estos mitos y otros muchos más están detrás de las dificultades para llegar al orgasmo
  3. Ansiedad: preocupaciones, estrés, problemas… hacen que la mujer no esté relajada y, por tanto, no llegue al orgasmo
  4. No dejarse llevar: para llegar al orgasmo hay que dejarse llevar y descontrolar ante las sensaciones. El placer es lo único que importa en ese momento, nada más. A veces a las mujeres les cuesta dejarse llevar pues les da miedo no tener el control y quieren estar atentas y vigilantes todo el tiempo. Esto es propio de mujeres muy perfeccionistas, tensas y a las que les gusta tener todo bajo control
  5. Vergüenza: sentir vergüenza del propio cuerpo, no sentirse a gusto desnudas, incomodidad frente a que su pareja o ellas mismas se toquen los genitales, vergüenza a dejarse llevar, descontrolar y gemir delante de su pareja…
  6. Problemas de pareja: si la relación de pareja no va bien es posible que a la mujer le cueste disfrutar de la relación sexual y no consiga sentir un orgasmo

Causas de las dificultades de los hombres

  1. Miedo al embarazo: el miedo a un embarazo no deseado hace que el hombre tenga miedo de eyacular y, por tanto, esa ansiedad le impida dejarse llevar y llegar al orgasmo
  2. Me cuesta llegar al orgasmoMiedo al compromiso: el miedo a comprometerse con su pareja puede hacer que un hombre reprima el orgasmo para evitar ese momento tan íntimo y cercano con su pareja
  3. Miedo al abandono: el temor a que la pareja le deje puede hacer que el hombre no se deje llevar, esté tenso y no llegue al orgasmo
  4. No dejarse llevar: la vergüenza a descontrolar delante de la pareja es un factor muy común, tanto en hombres como en mujeres
  5. El tamaño del pene: la insatisfacción con el tamaño del pene puede hacer que el hombre se sienta inseguro y, por tanto, no se sienta libre y relajado en la relación sexual
  6. Temor a no funcionar: el miedo a no dar la talla, a perder la erección, a no ser un buen amante… son elementos que impiden que el hombre se centre en sus sensaciones y no disfrute del encuentro sexual
  7. Idealización de la mujer: ver a la mujer como un ser superior a él, endiosado e idealizado hace que él se coloque en un plano inferior y se sienta inseguro, dificultando el disfrute y el correrse
  8. Obsesión con el placer de la pareja: centrarse demasiado en complacer a la pareja hacen que el hombre se olvide de su propio placer y no llegue a orgasmo
  9. Consumo de sustancias: alcohol, medicamentos y drogas afectan a la capacidad orgásmica
  10. Cansancio, estrés y preocupaciones: para disfrutar durante el sexo hay que centrarse en el placer, en nada más

En la consulta trabajo para que las personas superen sus dificultades para llegar al orgasmo eliminando sus miedos, vergüenzas e inseguridades, creando las circunstancias adecuadas para el disfrute sexual y enseñándolas a sentir el placer y dejarse llevar ante él.

Si quieres, ¡contáctame y concertamos una cita! Es una dificultad muy común que se soluciona muy bien en la consulta.

Ana Lombardía.

Beneficios del Síndrome Premenstrual

Beneficios del Síndrome Premenstrual

Es muy frecuente oír que el Síndrome Premenstrual es un fastidio, que las mujeres se ponen “demasiado sensibles”, que es algo que hay que esperar que “se pase” sin hacerle demasiado caso, que hay que evitar que nos afecte, que las hormonas en esos días no nos dan más que problemas…  Pero nunca oímos que ese “síndrome” puede ser algo beneficioso y a lo que  sacarle partido.

Síndrome PremenstrualEl Síndrome Premenstrual hace referencia a un conjunto de “síntomas” que suceden en la mujer los días previos a tener la menstruación; estos síntomas se refieren a cambios hormonales que afectan al estado de ánimo, al humor, a la energía, a las actitudes, a la sensibilidad… y siempre se describen estos efectos de forma negativa: estado de ánimo bajo, mal humor, falta de energía, pesadumbre, hipersensibilidad que no nos deja pensar con claridad…

Vamos a darle la vuelta a todo esto y a comentar los beneficios del Síndrome Premenstrual para que sepamos sacarle partido y aprovechar esos días al máximo evitando los tópicos que nos convierten en personas “poco fiables, inestables y volubles e irascibles” los días previos a la regla:

Los cambios hormonales previos a la menstruación pueden aflorar nuestra sensibilidad. Podemos aprovechar esta sensibilidad para:

    • Mostrarnos más afectuosas con nuestra pareja, familia, amigos… Puede ser un buen momento para demosotrar el cariño, las cenas románticas, las conversaciones afectuosas con los amigos, para dejarnos querer y mimar…
    • Las emociones pueden incentivar nuestra creatividad y facilitarnos las tareas que requieren más imaginación y sentimiento. Por ejemplo, puede ser un buen momento para disfrutar o crear arte, realizar trabajos o actividades que requieran cierta expresividad o sensibilidad, etc.
    •  Los días en los que estamos más sensibles pueden ser un buen momento para darnos cuenta y tomar conciencia de qué cosas nos importan, de prestar atención a las emociones a las que normalmente no hacemos caso o que pasamos por alto en el día a día…

Algunas mujeres también notan un descenso de la energía los días anteriores a la regla; en vez de ver esa falta de energía como un “fastidio”, podemos ver la oportunidad de utilizar esos días para descansar y reponer fuerzas, dormir más, cuidarnos a nosotras mismas, dedicarnos atenciones para las que habitualmente no tenemos tiempo… Cosas tan sencillas como dormir la siesta o acostarse antes, darnos un baño relajante, cuidarnos el pelo o la piel, etc, son actividades muy placenteras que nos harán sentirnos muy bien y nos recargarán las pilas para afrontar el resto del mes con energías renovadas. Si en vez de luchar contra esa falta de energía la canalizamos bien puede jugar a nuestro favor. Descansar y cuidarse también son una “obligación”, por lo que unos días de parón o de ralentizar el ritmo pueden ser ideales los días previos a la regla.

Estos días lo emocional puede imperar sobre lo racional, por lo que puede ser un buen momento para postponer la toma de decisiones y dejar madurar las ideas, planes, objetivos, pros y contras… Estos días las cosas pueden verse desde otra perspectiva que también conviene tener en cuenta y sopesarse en el proceso de toma de decisiones. Una buena idea es la de apuntar nuestras impresiones de estos días acerca de las futuras decisiones que debemos tomar y revisarlas más adelante, comparándolas con las de días “no-premenstruales” para tener una perspectiva global del asunto.

El hecho de que las emociones sean más intensas que el resto de días no les resta importancia ni validez; me parece muy importante destacar esto, pues la tendencia habitual es la de desacreditar las emociones que aparecen “estos días” por considerarse inusualmente intensificadas y “anormales”. La idea generalizada es la de que hay que “esperar a que se pasen” y vuelvan las “emociones normales”, en vez de darles la credibilidad que merecen.

Los días antes de que nos venga la regla las hormonas pueden sacar a la luz unas cualidades muy positivas y necesarias que, por ser más típicamente femeninas (emocionalidad, sensibilidad, afectividad, expresividad), se castigan socialmente en pro de las más masculinas (como la racionalidad, la efectividad, la acción, el poder…). Este castigo “social” hace que nos castiguemos a nosotras mismas también -el otro día oí a una compañera decir “los días antes de la regla estoy más tonta que tonta” y, por tanto, dudemos de nosotras mismas y nos sintamos peor.

Si aprendemos a conocer cómo nos influyen las hormonas estos días -si es que notamos su influencia-podremos adaptarnos a ellas y sacarles partido, en lugar de enfrentarnos a ellas y remar contra corriente.

Ana Lombardía.

Sexo durante la menstruación: distintas formas de disfrutarlo

¡Adiós tampones y compresas! Llega la copa menstrual

Dos chicas “hetero” en un local de ambiente

Dos chicas “hetero” en un local de ambiente

Unas amigas de Sexo en la Piel nos llamaron y nos contaron la siguiente experiencia: ¡No os la perdáis!

Sábado, 3 de la madrugada. Dos amigas “hetero” con un excitante y recientemente descubierto interés por las mujeres salen de fiesta.

local de ambienteDespués de dar un par de vueltas decidimos entrar en Fulanita de Tal Vip, el local de ambiente para chicas por excelencia del madrileño Barrio de Chueca. Al entrar comprobamos que, efectivamente, es un local de chicas: sólo había 4 o 5 chicos en todo el local. Dos plantas, dos músicas distintas; en la planta de abajo descubrimos a un DJ fantástico, así que nos quedamos allí.

Nos apostamos junto a una columna en el centro del local, pedimos un zumo y nos dispusimos a observar a nuestro alrededor. Grupos de chicas bailaban, bebían y se diviertían. A las 5 de la madrugada salimos del local… bastante desconcertadas. Ya en la calle nos pusimos a comentar la noche: ¿qué había pasado? O mejor dicho… ¿qué no había pasado? Porque esa era la clave ¡lo que no había pasado!

No sé exactamente lo que esperábamos cuando fuimos allí, pero lo que sucedió nos chocó batante. Modestia aparte, somos dos chicas bastante atractivas acostumbradas a ligar a saco +cuando salimos por la noche… pero aquella noche no fue así. Ninguna chica se nos acercó a hablar, ni nos dijo piropos, ni nos ofreció invitarnos a una copa… ¡nada de nada!

Dejando a un lado la autoestima y el orgullo herido llegamos a la siguiente conclusión: en los locales de “heteros” las chicas estamos acostumbradas a que los chicos nos “entren” y no nos dejen en paz en toda la noche

local de ambientePero en el Fulanita de Tal no había chicos… sino chicas. Y por muy lesbianas que sean, su forma de ligar y seducir no se parece en nada a la de los chicos hetero. No te “acosan”, no te dan “la brasa”, no son tan explícitas en sus intenciones… Salimos del bar sin tener NI IDEA de cómo ligar con mujeres… ni de cómo conseguir que ligasen con nosotras,  que es mucho más cómodo, la verdad sea dicha.

Totalmente descolocadas, nos dimos cuenta de que, si queríamos intimar con mujeres, tendríamos que liarnos la manta a la cabeza y aprender a ligar. Tan expertas como nos creíamos en “el mundo de la noche”, nos dimos cuenta de que estábamos más perdidas que un gato en un garaje en el “ambiente”. Menuda cura de humildad.

Y por mucho que nos quejemos de lo pesados que son los tíos hay que reconocer que es muy cómodo que sean así; de hecho, ¡hay que reconocerles el mérito! Dejando a un lado a los groseros y maleducados, hay que ser muy valiente para acercarse a la persona que te gusta y enfrentarte a una muy posible negativa por su parte. Porque las chicas hetero, al final, lo único que suelen hacer para ligar es mandar una mirada de consentimiento para que su “pretendiente” se acerque a hablar con ella. Nada más. Qué mal acostumbradas estamos.

Ahora nos toca aprender los “códigos” que se manejan en el ambiente para ligar, pues no nos quedó muy claro cómo se demuestran entre ellas que se gustan e inician el flirteo. Tendremos que repetir la experiencia, observar con atención y tirarnos a la piscina hasta que aprendamos, por ensayo y error, a ligar… porque esta claro que, si no nos lanzamos nosotras, nos vamos a quedar “a dos velas”.

Ana Lombardía.

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