Echar un solo polvo al mes

En nuestra sociedad, la frecuencia sexual se ha convertido en un estándar para medir la salud de una vida íntima, pero ¿Y si echar un solo polvo al mes fuese algo perfectamente normal? ¿No os parecería maravilloso que no se viese como algo raro o como que tu vida sexual está cayendo en picado? Y que puedas tener una relación de pareja estable, sanísima y perfectamente normal echando un solo polvo al mes.

Saco este tema porque todos los días veo en la consulta parejas perfectamente felices y sanísimas que tienen sexo una vez al mes, más o menos, y vienen tremendamente preocupadas porque piensan que les pasa algo malo o que algo funciona mal en su vida sexual. Y estas parejas no es que quieran tener más sexo, es que les gustaría que les apeteciese tener más sexo, que no es lo mismo. ¿No os parece muy curioso el asunto?

Aceptar nuestro nivel de deseo sexual

La presión social a menudo impone estándares poco realistas sobre la frecuencia y la intensidad del deseo. Sin embargo, la realidad es que cada individuo es único, al igual que sus necesidades sexuales. Es fundamental cultivar una relación positiva con nuestro propio deseo, esté dentro de lo socialmente estipulado o no. Ya que, lo importante no es estar dentro de las creencias sociales que envuelven la sexualidad, sino estar a gusto con nuestro propio deseo, construyendo así una relación más sana y enriquecedora con nuestra sexualidad.

Tendemos a compararnos con esos ideales que nos han vendido sobre cómo debería ser nuestra vida sexual y más cuando llevamos un tiempo en pareja. Este estigma, impuesto por ideales inalcanzables, puede llevar a la ansiedad y la preocupación innecesaria. Por eso es crucial separar lo que se supone que debemos vivir sexualmente de lo que realmente queremos. Así que si lo que te apetece es echar un solo polvo al mes, es totalmente legítimo.

La importancia del tiempo libre

Por otro lado, muchas veces, estas parejas tienen unas vidas frenéticas: trabajan y viajan un montón, tienen un montón de amigos, planes familiares, ocio, nuevos deportes, obligaciones, hijos e hijas… Con ese panorama tan ajetreado, es bastante poco probable que aparezca el deseo sexual. 

Es esencial reflexionar sobre nuestro estilo de vida y equilibrar las actividades con momentos de tranquilidad en pareja. Así que por un lado, tenemos que darnos cuenta de realmente qué es lo que me apetece, si lo que se supone que debería estar viviendo o lo que realmente estoy viviendo yo. Y por otro lado, poner en la balanza si me apetece seguir llevando ese estilo de vida de tantas actividades y tantas cosas o si realmente prefiero quedarme en casa tranquilo, descansar, hacer planes más de pareja o más en la intimidad y propiciar un posible encuentro sexual. Decidas lo que decidas, será totalmente válido. 

Conclusión

Es fundamental que cada pareja tome decisiones basadas en sus deseos y necesidades reales, liberándose del peso de las expectativas sociales. La clave es reconocer la individualidad de cada relación y validar las elecciones personales de cada miembro de la pareja.

Recomendación

Si el tema de la falta de tiempo libre y la importancia de la relajación en las relaciones sexuales te parece interesante, puedes leer mi artículo “Despertando el Deseo: La Importancia de la Relajación”.

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Si estás interesado en mejorar tu vida sexual, recuerda que siempre tienes la opción de realizar una consulta por videoconferencia con nosotras para resolver las dudas que este tema te pueda generar y te ayudaremos a abordar la situación si lo necesitas.

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