Tener más ganas de sexo no es mejor que tener menos

Tener más ganas de sexo no es mejor que tener menos

Es muy común caer en esa creencia errónea de que tener más ganas de sexo es mejor que tener menos. De hecho, normalmente creemos que la persona que tiene más deseo es la que tiene el comportamiento “correcto” y socialmente aceptado, mientras que la persona que tiene menos deseo es quien tiene el “problema”. Hoy vengo a deciros que esto no es así. En ningún caso, tener más ganas de sexo es mejor que tener menos. Ni tampoco es mejor tener menos que más, por supuesto. Lo ideal es que nos sintamos cómodos y cómodas con nuestro deseo, independientemente de si es “mucho” o “poco”, socialmente hablando.  

A menudo, en las consultas de pareja, surge el conflicto: uno de los dos tiene más ganas, y la presión social nos insta a “arreglar” la situación haciendo que el otro aumente su deseo. Pero, ¿Realmente es esto lo que necesitamos? ¿Dónde está escrito que sea mejor tener más ganas que menos? Para que parezca que siempre lo que tenemos que conseguir es que el que tiene menos ganas, las incremente. ¡En ningún lugar está escrito! La clave no está en equiparar los niveles de deseo, sino en comprender y abordar el conflicto que surge de esas diferencias.

¿Y si fuera al revés?

¿Alguna vez habéis escuchado a alguien plantearse la absurda idea de intentar hacerlo al revés? ¿Qué la solución fuera intentar disminuir las ganas de él que tiene más? ¿Verdad que no? Tampoco sería lógico. Es evidente que no tenemos porque intentar reprimir ni nuestro deseo, ni el de nadie. ¿Pero por qué al revés no es tan evidente? De la misma forma, tampoco es lógico intentar incrementar el deseo de alguien que se siente agusto con el nivel que ya tiene. 

Entonces… ¿Es malo si quiero aumentar mi nivel de deseo?

¡Por supuesto que no! Con esto no quiero decir que siempre sea un error intentar tener más deseo sexual, por supuesto que no. Hay ocasiones en las que, por cualquier motivo o circunstancia nuestro deseo se puede ver afectado y que por consiguiente, disminuya. Y por supuesto sería totalmente legítimo intentar que nuestro deseo vuelva a ser el de siempre. O que siempre haya sido bajo, pero que eso no nos haga sentir cómodos o cómodas, y por lo tanto, que queramos aumentarlo. Siempre que lo hagamos por nosotros mismos, no tiene por qué suponer un problema.

El problema está, en que la mayoría de personas que vienen a consulta no quieren aumentar su deseo sexual por ellas mismas, sino que lo quieren hacer por complacer a sus parejas, pero ellas realmente sí se sienten a gusto con su deseo sexual.

Entonces, ¿Qué deberíamos intentar/hacer?

El deseo sexual de cada persona es muy individual y muy particular. Y no pasa nada por tener más ganas o menos. De hecho, si nos paramos a pensar, en todas las parejas hay uno que tiene más ganas que el otro porque somos dos personas distintas y, por tanto, vamos a tener un deseo sexual diferente. Así que el problema no está en tener más o menos ganas. El problema está cuando esa diferencia genera un conflicto dentro de la relación. Lo que tenemos que trabajar en realidad es ese conflicto. ¿Por qué se está generando? No intentar que haya uno que tenga más ganas para complacer al otro. Eso nunca debería ser así.

Conclusión

Nadie debería de intentar modificar el deseo de nadie por el simple hecho de complacer a su pareja, ya sea hacia un lado o hacia el otro. Intentar modificar mi deseo sexual no debería ser un objetivo si el motivo no soy yo misma y mi propio bienestar. Al fin y al cabo el deseo sexual es individual y no hay un manual universal que dicte cuánto deberíamos desear. Cada individuo es único en su sexualidad y en su nivel de deseo, y no hay un estándar que todos debamos seguir. Así que no, tener más ganas de sexo no es mejor que tener menos, ni viceversa.

Contacta con nosotras

Si estás interesado en mejorar tu vida sexual, recuerda que siempre tienes la opción de realizar una consulta por videoconferencia con nosotras para resolver las dudas que este tema te pueda generar y te ayudaremos a abordar la situación si lo necesitas.

Si quieres aprender más acerca de muchos otros temas sobre sexualidad también puedes visitar mi cuenta de instagram.

Me siento inseguro/a en la cama

Me siento inseguro/a en la cama

Hay muchas personas que no se sienten seguras y confiadas en la cama. Ante la perspectiva de un encuentro sexual se pueden poner tan nerviosas que, incluso, pueden llegar a evitar dichos encuentros para no enfrentarse a su temor. 

Esto es bastante frecuente. Muchas veces creemos que no contamos con la experiencia o el conocimiento suficiente en materia sexual para disfrutar y para hacer que nuestra pareja disfrute también. Algunos de los pensamientos más frecuentes al respecto son los siguientes:

  • “Se me va a notar que no tengo experiencia”
    • “Mi pareja va a pensar que soy malo/a en la cama”
  • “No va a querer volver a verme”
  • “Mi pareja me va a dejar porque no está satisfecha
  • “Se va a dar cuenta de que no me lo paso bien y se va a frustrar”
  • “No soy lo suficientemente abierto/a, lanzado/a, sexy en la cama”
  • “No soy lo suficientemente atractivo/a para que me desee y se lo pase bien conmigo”

Cuando una persona llega a un encuentro sexual pensando todas estas cosas es probable que se bloquee, se paralice, no disfrute y no sea capaz de conectar con su pareja en el plano sexual. Esto hará que suceda lo que más teme: que su pareja no disfrute con ella en la cama. 

Si bien es cierto que algunas personas no tienen mucha (o ninguna) experiencia en el plano sexual, ni disponen de mucha información y conocimientos, es importante recordar que la sexualidad consiste en sentir y no en saber. En la cama no hay reglas ni verdades universales que funcionen con todo el mundo. La técnica amatoria mejor aplicada del mundo no funcionará en absoluto si no estamos sintiendo y disfrutando de lo que estamos haciendo. De hecho, hay grandes amantes que no han tenido mucha experiencia previa ni muchas parejas sexuales, pero que son capaces de conectar, sentir y disfrutar. Igualmente, hay personas que han mantenido muchas relaciones sexuales con personas muy variadas… con serias dificultades para disfrutar y hacer disfrutar a otros. En la consulta te puedo enseñar técnica muy sencillas para aprender a sentir, a conectar con la otra persona y a centrarte en el placer (y no en los miedos de tu cabeza). 

También podemos adquirir algunos conocimientos y habilidades que nos ayuden a sentirnos más seguros. Son pequeñas cosas muy sencillas que pueden marcar una gran diferencia a la hora de enfrentarnos a la sexualidad con más confianza:

  • Lee libros sobre sexualidad: hay grandes libros que nos pueden ayudar a comprender mejor cómo funciona la sexualidad y resolver las dudas más “teóricas” que tengamos al respecto.
  • Conoce tu cuerpo: obsérvate desnudo/a delante de un espejo, tócalo y acarícialo. Haz lo mismo con tus genitales. Obsérvalos delante de un espejo, pasa tus manos por ellos y observa tus sensaciones.
  • Aprende sobre juguetería erótica: visita una web como esta para conocer los juguetes que hay ahora mismo en el mercado. Curiosea los productos, sorpréndete con las últimas novedades e, incluso, lánzate a comprar alguno.
  • Visita una tienda erótica física: es una gran experiencia animarse a visitar una tienda en persona, comprobar que son sitios relajados, tranquilos y naturales, tocar los productos con tus manos y charlar con las dependientas sobre ellos.

Es fundamental recordar que a la cama se va a disfrutar. La sexualidad es algo muy individual, por lo que no permite conectar con otra persona desde una experiencia única, en la que no necesitamos tener grandes conocimientos ni experiencia. Lo más importante es acercarnos al otro con curiosidad, deseo y ganas de disfrutar. Desde ese punto, todo sucederá de forma sencilla. 

Ana Lombardía.

Mi pareja y yo no nos entendemos en la cama

Mi pareja y yo no nos entendemos en la cama

Hay parejas que no se acaban de entender en la cama. Muchas veces sí se llevan bien en la vida cotidiana -tienen buena comunicación, se relacionan bien, tienen los mismos gustos…- pero cuando se trata de sexo la cosa no acaba de funcionar

En realidad, esto es bastante frecuente. Igual que a los miembros de la pareja les pueden gustar géneros de películas distintos, tener preferencias diversas acerca de qué hacer en vacaciones o gustos dispares en cuanto a comida se refiere… con el sexo pasa lo mismo. 

Vamos a comentar algunas de las diferencias con las que se encuentran las parejas a la hora de mantener relaciones sexuales:

  • Uno tiene más ganas que el otro. Uno siente deseo sexual con más frecuencia que el otro, y eso genera conflicto entre ambos.
  • Tú por la mañana, yo por la noche. A veces uno prefiere mantener relaciones en un momento determinado del día (porque se siente más enérgico, porque está descansado, porque está más receptivo) y la pareja prefiere en otro. Eso depende de los biorritmos de cada uno.
  • Tierno o salvaje. La actitud con la que preferimos mantener relaciones sexuales puede ser también motivo de discrepancia. Si uno prefiere una actitud más tierna y dulce y el otro más pasional y salvaje, puede ser difícil coordinarse.
  • Unas prácticas u otras. Si uno prefiere el sexo oral y el otro la masturbación, o uno quiere hacer sexo anal y el otro no, es posible que al menos uno de los dos no se quede satisfecho.

Hay veces que las diferencias entre dos personas son tan grandes que hace que sean incompatibles en la cama. Pero antes de tirar la toalla se pueden hacer muchas cosas para intentar acercar posturas y llegar a un punto intermedio en el que los dos se sientan a gusto. Para ello, es fundamental seguir tres pasos: 

  1. Autoanálisis: haz un ejercicio de autoconocimiento y reflexiona acerca de qué es lo que te gusta en la cama, qué necesitas para sentirte satisfecho/a, cuáles son tus límites, qué cosas necesitas sí o sí, de cuáles puedes prescindir…
  2. Comunicación: transmite a tu pareja tus conclusiones con cariño y en positivo, escogiendo tus palabras y haciéndote cargo de tus necesidades. Siempre es mejor decir “me encantaría que me hicieses sexo oral, pues lo disfruto muchísimo” a “estoy hasta las narices de que nunca me lo comas, si no lo haces me voy a sentir frustrado/a y te voy a dejar”
  3. Negociación: una vez expuestos los deseos y necesidades de ambas partes, toca negociar. En el sexo negociar implica hacer más atractivas algunas prácticas o buscar un punto intermedio para los dos. Por ejemplo, si a mi pareja el sexo anal le molesta puedo proponer usar un lubricante anal para reducir las molestias. Si yo prefiero hacerlo por las mañanas pero mi pareja tarda en despertarse, puedo levantarme antes e ir preparando café o calentándole la ducha.

La negociación en el sexo tiene que partir siempre de la seducción. No valen cosas como “si tu me haces sexo oral, yo accedo a tener sexo por la mañana”. Lo importante es que hagamos más apetecible el tener sexo oral o hacerlo por la mañana. 

Una vez acabado el proceso de negociación tendremos que reevaluar la situación. ¿Estoy a gusto con el tipo de vida sexual que he conseguido? ¿Me siento satisfecho/a así? Si la respuesta es afirmativa, ¡fantástico! Podré continuar disfrutando de la relación. Si no es así, habrá que plantearse la posibilidad de la ruptura, abrir la relación a terceras personas en el plano sexual si estoy en una relación monógama o tratar de aceptar (que no resignarme) que no voy a tener el tipo de vida sexual que me gustaría. 

Ana Lombardía.

Cómo hacer un trío… y no morir en el intento

Cómo hacer un trío… y no morir en el intento

Hacer un trío en la cama es una de las fantasías más frecuentes, tanto en hombres como en mujeres. A menudo vienen a mi consulta y a mis talleres personas que me preguntan cómo hacer un trío… ¡pues no saben ni por dónde empezar! Vamos a ver algunas claves fundamentales para disfrutar de una experiencia placentera.

Escoger a las personas adecuadas para hacer un trío

Para hacer un trío son necesarias 3 personas dispuestas a ello. Encontrarlas puede ser la parte más difícil:

  • tríoTodas las personas que vayan a estar involucradas en el trío deben desearlo. Puede parecer una obviedad, pero no todo el mundo desea realizar esta práctica sexual. Es importante que las tres partes consientan y deseen hacer un trío. Ninguna persona debe hacerlo coaccionada, temerosa, con reticencias o con miedo.
  • Si vas a hacer el trío con tu pareja deberéis encontrar a una tercera persona que sea del agrado de ambos. A lo mejor sólo uno de los dos va a interaccionar directamente sexualmente con la otra persona, pero ambos deben estar conformes y sentirse a gusto con la otra persona.
  • Puedes escoger a tus  entre tus amistades, parejas de amigos,
    gente conocida… o bien buscar nuevos contactos en Fuegodevida con los mismos intereses que tú.
  • Se cuidadoso/a a la hora de proponerlo, nunca presiones y se muy educado/a. Tantea antes el terreno con alguna pregunta indirecta para conocer los intereses de la otra persona. Recuerda que no todo el mundo tiene tus mismas fantasías, y que tus fantasías no son mejores que las de los demás.

Cómo hacer un trío

Una vez que tengas a las personas adecuadas para ti, hay que tener en cuenta una serie de claves sobre cómo hacer un trío para que la experiencia sea lo más placentera y satisfactoria posible para todos.

Es fundamental establecer algunas reglas del juego:

  • Aclarar que todo el mundo consiente y desea participar
  • Establecer quién va a interactuar con quien. Es posible que alguna de las personas del trío quiera mantener relaciones sexuales con sólo una de la personas del juego, y mantenerse un poco distante de la otra
  • Acordar límites. Todos tenemos unos límites y estos deben quedar claros de manera explícita antes de empezar. ¿No quieres que tu pareja le haga sexo oral a otra persona? ¿No te apetece tener sexo anal? ¿Prefieres que tu pareja no interaccione nada más que contigo?
  • Realiza peticiones. Igualmente, podéis expresar lo que os gustaría que sucediese durante el encuentro sexual. Si deseas realizar alguna práctica o juego en concreto ¡es el momento de pedirlo!
  • Protegerse frente a infecciones de transmisión sexual. El uso del preservativo femenino y masculino es fundamental para evitar el riesgo de contraer una ITS. Cuando se hace un trío hay que recordar cambiar el preservativo también cuando se cambie de pareja. Por ejemplo, si el trío es un hombre con dos mujeres, él debe cambiar de preservativo cuando vaya a penetrar a la otra mujer.

Suele estar bien tener alguna clave o señal para indicar que nos sentimos incómodos y/o que queremos abandonar el encuentro sexual. Un par de apretones en la mano o en el hombro pueden ser una forma reconocible de indicar que no estamos cómodos.

Dicho esto ¡no queda más que disfrutar! Cuando sabemos cómo hacer un trío y tenemos en cuenta todas estas pautas estamos listos para vivir una experiencia que puede ser muy placentera para todos.

Ana Lombardía.

He aprendido a masturbarme con ayuda de una sexóloga

He aprendido a masturbarme con ayuda de una sexóloga

Hace unos meses vino a mi consulta una chica muy joven, de ventipocos años, que no sabía masturbarse. Sí había sentido orgasmos usando un vibrador o una almohada, pero no sabía usar sus manos para darse placer. Esto le provocaba mucha frustración e inseguridad. En estos meses ha hecho un trabajo increíble y, semana a semana, ¡su progreso ha sido espectacular! Las primeras veces que hablamos sentía que iba a ser imposible, que no iba a ser capaz de lograrlo.

Le he pedido que os cuente cómo ha sido su progreso conmigo estos meses, pues creo que es un gran ejemplo de lo que se puede conseguir con constancia y muchas ganas. Aunque ella os lo cuenta con mucha humildad, no sólo ha aprendido a masturbarse, sino que ha superado sus propias expectativas y ha conseguido tener hasta 8 orgasmos en una sola sesión de masturbación. ¡Enhorabuena!

he aprendido a masturbarme

He aprendido a masturbarme

Cuando me atreví a pedir una cita para Ana me sentía diferente. No sabía masturbarme usando mis dedos. Sí sabía lo que era un orgasmo, pero no cómo llegar a él de la manera aparentemente más simple.  Y me hacía sentir mal, incompleta, torpe. No sabía por dónde empezar y cuando me animaba a empezar mi problema era que no sabía seguir, me frustraba. No tenía paciencia. Por eso cuando fui a la consulta de Ana tenía muchas esperanzas de que ella me ayudase pero a la vez seguía confiada en que si no podía hacerlo era porque era rara, porque algo en mí no funcionaba bien. MENTIRA.

Y esta es mi historia sobre cómo he aprendido a masturbarme. No me considero ninguna experta y pienso que aún tengo mucho camino que recorrer. Empecé observando mis genitales, mi vulva, con un espejo, toqueteando todo lo que veía. Los siguientes deberes fueron empezar a tocarme de forma más personal y menos objetiva. Aquí empezaba mi caminito de trabajo personal.

Para masturbarme era muy importante la excitación y sin ella lo único que podía hacer era frustrarme más. Por supuesto la excitación no estaba presente todos los días  y me afectaba, me agobiaba y me ponía triste porque sentía que masturbarme era algo que tenía que hacer para mi aprendizaje y me faltaba una herramienta importante.

Casualmente, mi primer orgasmo fruto de la masturbación no fue porque estuviese muy excitada pero sí estaba muy tranquila, a solas, dándome mi tiempo y mi momento. Ese orgasmo me hizo llorar de felicidad, pero también me hizo reír, me temblaban las manos y las piernas de la euforia porque había conseguido aquello que para mí parecía imposible. No quería rendirme. Tuve que aprender a controlar la respiración y sobre todo a no desanimarme cuando cambiando el ritmo o el movimiento de los dedos sobre el clítoris las sensaciones disminuían. Entonces, tocaba respirar profundo y volverlo a intentar. Tuve que saber dejarme llevar, algo que personalmente odiaba que me dijeran porque para mí no era fácil, no es algo que puedas ordenar a tu mente y ella lo ejecute, se trata de descontrol y hay que sentirlo.

Es importante confiar en una misma, estar tranquila, relajada, concentrada en lo que haces, no tener prisa y no esperar que aquello que buscas ocurra a la primera y sin práctica. Tienes que confiar en que puedes y sabes hacerlo aunque cambies de técnica o de lugar y estés en un coche. Con suficiente excitación resulta muy fácil, no tienes que pensar en qué haces o no y todo funciona te muevas como te muevas. No tienes que pensar porque tu deseo te guía. Y cuando consigues ese orgasmo con tanta facilidad porque estabas súper cachonda, te llenas de una seguridad capaz de callar a todas tus inseguridades y me encanta esa sensación.

Por supuesto, tuve dudas de si volvería a tener otro orgasmo cuando me volviese a masturbar otro día cualquiera. Tampoco me salió a la primera, pero al final pasó una segunda, una tercera, una cuarta…

 

Espero que su experiencia os anime a muchas a intentarlo. Como veis ¡es algo que se puede conseguir! Además, aunque a veces el proceso pueda resultar frustrante en algunos momentos, como muy bien os cuenta ella, el resto del tiempo es algo divertido y los resultados merecen mucho, mucho la pena.

Ana Lombardía. 

 

Me masturbo con la almohada

Me masturbo con la almohada

Muchas personas, tanto hombres como mujeres, se masturban usando la almohada. Es una técnica de masturbación muy frecuente y extendida ¡pero no se habla mucho de ella! Sí podemos encontrar muchos artículos en internet que hablan de masturbarse usando las manos, vibradores o viendo porno, pero hacerlo con la almohada no está visibilizado. Tampoco la gente suele contarlo o decir abiertamente “yo me masturbo con la almohada” cuando hablan de sexo.

 

Desde pequeños

me masturbo con la almohadaLa masturbación es con frecuencia algo que se descubre por casualidad. Las almohadas están presentes muchas veces en este descubrimiento. Un día un cojín, un montón de ropa o la almohada de tu cama está entre tus piernas y roza o presiona los genitales produciendo una sensación muy placentera. Como esta sensación te gusta, la repites. Vas aprendiendo a estimularte la zona genital de esa manera, como un juego. Ya de adultas muchas personas siguen utilizando esta técnica.

 

Por qué me masturbo con la almohada… y no de otra manera

Masturbarse con la almohada tiene una serie de características que hace que muchas personas escojan esta técnica frente a otras:

  • La estimulación es suave. Los genitales están llenos de terminaciones nerviosas y, por tanto, son muy sensibles. Estimularlos directamente resulta muy agresivo y demasiado intenso en ocasiones. Masturbarse de esta manera permite una estimulación más suave y placentera. Incluso, muchas veces se hace con la ropa interior puesta.
  • Roce y presión con zonas amplias. Masturbarnos usando una almohada nos permite estimular zonas más amplias que con las manos o un vibrador. De este modo, no saturamos las terminaciones nerviosas de un único punto del cuerpo, como el clítoris. Esto nos permite aumentar las sensaciones, expandirlas más por todo el cuerpo y tener sensaciones más globales.
  • Control de la estimulación moviendo la cadera. Para masturbarnos usando una almohada debemos mover todo el cuerpo, principalmente la pelvis y la cadera. ¡Estos movimientos pueden resultar muy sensuales! Al estar todo el cuerpo implicado, no sólo las manos, las sensaciones que nos provocan son más amplias. Además, los movimientos de cadera mueven la energía sexual y la extienden por todo el cuerpo.

 

Cómo tener sexo con alguien que se masturba con la almohada

me masturbo con la almohadaYa sabéis que cuando nos acostumbramos a masturbarnos de una manera puede resultar difícil disfrutar y tener orgasmos cuando nos estimulan de una manera diferente a como lo hacemos nosotros.

Si no queremos meter la almohada en el encuentro sexual debemos recordar que nuestra pareja se ha acostumbrado a un roce amplio e indirecto en los genitales. Por ejemplo, en vez de estimular el clítoris directamente con un dedo podemos usar presión y roce usando la palma de la mano, o colocar uno o dos dedos sobre el clítoris mientras ella cierra las piernas para aumentar la estimulación.

Hay tantas formas de masturbarse como personas ¡Encuentra la tuya!

Ana Lombardía.

 

 

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