Se puede tener la razón… O tener pareja. ¡Pero las dos cosas no!

¿Cuántas veces has discutido con tu pareja sobre cualquier tema por saber quien tiene la razón y quien gana la discusión? Incluso es posible que hayáis discutido sobre cualquier tontería, que en realidad, no os importa lo más mínimo, pero simplemente queréis tener la razón si o si. ¿Alguna vez os ha pasado? Estoy segura de que si. Pues déjame decirte que hay algo que no estáis haciendo bien. Cuando estamos en una relación de pareja, hay que tener en cuenta una cosa, y es que se puede estar en pareja o tener razón, pero no las dos cosas, no es compatible. Y tampoco es necesario.

En mi experiencia como psicóloga y terapeuta de parejas, he observado cómo muchas relaciones se ven afectadas por la tendencia a pelear por quién tiene la razón. Cuando nos aferramos a toda costa a nuestra opinión, corremos el riesgo de alimentar un ciclo destructivo de conflicto y resentimiento. Esto sucede tanto en temas realmente importantes y de peso en los cuales podemos llegar a entender el afán porque la otra persona admita que tienes razón. Pero también sucede en situaciones tan banales e insignificantes como cuál es la mejor forma de organizar la despensa o de hacer los macarrones. Sea el motivo que sea, os aseguro que no vale la pena tal discusión.

¿Por qué estamos discutiendo realmente?

En muchas ocasiones, cuando discutimos no lo hacemos realmente por cómo colocar esa despensa o por esos calcetines tirados en el suelo. A veces, lo que estoy reclamando es que se valore mi esfuerzo, que se me cuide, que se me preste más atención, que se reconozcan las cosas que son importantes para mi. Es importante ver qué hay detrás de esa discusión aparentemente sin sentido.

Las diferencias son lo más habitual

Partiendo de la base de que somos dos personas individuales, vamos a tener, probablemente, la mayor parte de los casos, opiniones distintas, y no pasa absolutamente nada. Es importante tener siempre presente la individualidad de cada uno. Cada miembro de la pareja tiene sus pensamientos, su mundo interior, forma de ver las cosas y opiniones influenciadas por sus vivencias y aprendizajes. Estaremos de acuerdo en que resulta prácticamente imposible que ambas personas coincidan en todo momento y en todos los aspectos. Por lo tanto, hay que partir de la premisa de que las diferencias son algo natural y habitual en cualquier relación. 

Cuando intentamos llevar razón, en el fondo, lo que estamos tratando es de ganar la “lucha” con nuestra pareja. Y en una relación nunca debería de darse lugar esa lucha, como no debería de haber ni ganadores ni perdedores. Sin ir más lejos ¿Por qué íbamos a querer que nuestra pareja pierda? Si en teoría debemos desearle lo mejor. Pero si se trata de una discusión y su pérdida supone que nosotros vamos a ganar, entonces sí que nos parece bien. En estos casos estamos entrando ya casi en una lucha de poder, que por supuesto, no nos lleva a ningún lado. Y es que al final, la idea que tenemos que tener en la cabeza es que quien gane sea la relación de pareja en sí. 

Lucha para que gane la relación de pareja

Es decir, no ganas tú, no gano yo, gana la relación de pareja, gana el vínculo que tenemos entre los dos, gana la satisfacción que vamos a conseguir en nuestra relación de pareja. Y, por tanto, va a repercutir positivamente en mí y en nosotros. No debemos de luchar uno contra el otro, sino que debemos de luchar juntos contra el problema para ganar nosotros y la relación de pareja. Tu pareja no debe ser tu enemigo, debe ser tu lugar seguro.

Os aseguro que si os planteáis los conflictos y las discusiones desde este punto de vista, va a ser mucho más fácil resolver cualquier problema que haya entre vosotros. Al fin y al cabo, si lo que queréis ambos es ganar, es mucho más sencillo ganar los dos juntos contra el problema, que ganar uno al otro desde vuestra individualidad. Y de esta manera, además, no vas a ganar a costa de que el otro pierda. Que esto también diría mucho del vínculo que tenéis, ¿No? Porque si prefiero quedar por encima tuyo o tener razón antes que reforzar nuestra relación de pareja, lo más probable es que a largo plazo la relación no funcione. 

En conclusión

El verdadero triunfo en una relación de pareja no radica en demostrar quién tiene la razón, sino en cultivar un ambiente de colaboración y apoyo mutuo. Esto implica dejar de lado el ego individual en favor del bienestar de la relación de pareja en todo su conjunto. Así que no lo olvides, se puede tener la razón… O tener pareja. ¡Pero las dos cosas no!

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