¿De verdad funcionan los alimentos afrodisíacos?

Seguro que alguna vez has oído hablar de los alimentos afrodisíacos. Son esos alimentos que prometen estimular el deseo sexual y hacer que tengamos muchas más ganas de tener relaciones. Pero, ¿De verdad funcionan los alimentos afrodisíacos? Os cuento un poquito más acerca de ellos.

Es cierto que algunos alimentos poseen propiedades estimulantes que pueden mejorar la circulación y el riego sanguíneo, hacen que nos activemos y aumente nuestra energía, y que por tanto, estemos más despiertos y probablemente también más dispuestos a tener relaciones sexuales. 

Algunos ejemplos de alimentos afrodisíacos

Alimentos como el chocolate, las fresas, las ostras, la canela, la miel, los frutos rojos, el mango, el aguacate, los higos, las almendras, el ginseng o la cúrcuma, entre muchos otros, han sido asociados durante mucho tiempo con el impulso sexual y la excitación, diciendo que tienen propiedades estimulantes naturales. De hecho, a lo largo de la historia se les ha atribuido a estos alimentos muchas más propiedades. No solo se ha dicho que pueden ayudar a aumentar la libido, sino que también pueden mejorar el rendimiento sexual, y por lo tanto, potenciar la pasión y mejorar la vida sexual.

¿Qué són realmente los alimentos afrodisíacos?

Según la RAE, la Real Academia Española, las sustancias afrodisíacas son aquellas “Que excitan o estimulan el apetito sexual”. Por lo tanto, en realidad, cualquier alimento, sustancia o bebida que consumas con este propósito y que sientas que está haciendo efecto, podría ser considerado como un alimento afrodisíaco. Entonces, ¿Son los alimentos en sí los que funcionan como potenciadores del deseo, o hay algo más que realmente consigue que estemos más predispuestos a tener relaciones sexuales?

Algo aún más importante: el ambiente en el que se consumen

Sin embargo, más allá de las cualidades físicas de estos alimentos, hay un factor mucho más importante que determina su efectividad como afrodisíacos: el ambiente en el que se consumen y todo aquello que orquestramos a su alrededor. Imagina una cena romántica a la luz de las velas, con música suave de fondo, una mesa elegantemente decorada y una compañía encantadora. Todo esto contribuye a crear un ambiente de intimidad y conexión que puede despertar los sentidos y aumentar el deseo sexual tanto en ti como en tu pareja.

La clave está en el poder de la sugestión y la anticipación. Cuando nos entregamos a la experiencia sensorial de una cena romántica, nuestro cerebro se prepara para la intimidad y se activa el deseo sexual. Además, el acto de preparar y compartir una comida especial puede fortalecer el vínculo emocional entre la pareja, creando un sentido de complicidad y cercanía que puede llevar a momentos íntimos más satisfactorios.

Conclusión

Entonces, la próxima vez que desees avivar la pasión en tu relación, no te limites a buscar ingredientes afrodisíacos en el supermercado. En lugar de eso, crea un ambiente propicio para el romance y la sensualidad, y permítete disfrutar del poder transformador de una cena romántica compartida. Porque al final del día, son los pequeños detalles y las conexiones emocionales las que realmente encienden la chispa del deseo. Sabiendo todo esto… ¿Crees que de verdad funcionan los alimentos afrodisíacos?

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