¿Qué sucedería si las mujeres dejaran de gemir en la cama? 

¿Qué sucedería si las mujeres dejaran de gemir en la cama? 

¿Te has preguntado alguna vez qué sucedería si las mujeres dejaran de gemir en la cama? Muchas personas asocian los gemidos femeninos con la expresión de placer y diversión en el encuentro sexual. A menudo, el gemido se considera una forma de animar la intimidad y comunicar que se está disfrutando del momento. Si todo son cosas buenas, ¿Por qué normalmente solo lo hacemos las mujeres y qué sucedería si dejáramos de hacerlo?

¿Por qué gemimos en la cama?

Los gemidos en la cama son una expresión natural que se utilizan para comunicar disfrute y animar la experiencia sexual. Es una forma de mostrar entusiasmo, placer y complicidad con la pareja. En resumen, normalmente gemimos para que la otra persona sepa que te lo estás pasando bien en la cama y para que todo sea mucho más divertido. 

Los gemidos también los podemos utilizar como una guía sensorial, transmitiendo a la pareja información valiosa sobre lo que nos complace en ese momento específico. En lugar de instrucciones directas, los gemidos nos pueden permitir una comunicación más intuitiva y fluida durante las relaciones sexuales. Esto también puede ayudar a crear una conexión más profunda con la persona, uniendo las respuestas del cuerpo y las emociones.

¿Qué sucedería si las mujeres dejamos de hacerlo?

¿Os habéis parado a pensar alguna vez qué pasaría si nosotras dejásemos de gemir en la cama? Muy sencillo, seguramente los encuentros sexuales serían un aburrimiento. Los gemidos no solo son una respuesta al placer, sino que también sirven como estímulo para la pareja, creando un ambiente más animado y participativo. Sin ellos, los encuentros sexuales serían mucho más monótonos y aburridos y por norma, suele recaer el peso de gemir y animar el encuentro sobre la mujer.

¿Pero por qué sucede esto? Como con todo, no podemos generalizar, pero es cierto que normalmente a los hombres les cuesta mucho más expresarse en cualquier ámbito, incluyendo el sexual. Al fin y al cabo, los gemidos no dejan de ser una forma de expresión y comunicación en la cama. Como ya hemos comentado, nos pueden dar mucha información sobre el disfrute de la otra persona y sobre lo que le gusta y lo que no.

Me gustaría que los gemidos no fueran una cuestión de género, que dejaran de relacionarse sólo con las mujeres y sobre todo animar a los hombres a gemir también en la cama. A nosotras también nos gusta oíros gemir, sentir cómo os lo estáis pasando bien y que vosotros también podáis animar el encuentro sexual.

Conclusión

En conclusión, los gemidos en la cama no solo son una expresión natural de placer, sino también una forma de enriquecer la conexión íntima entre parejas. Imaginar un encuentro sexual sin gemidos nos lleva a reconocer la importancia de la comunicación no verbal en el ámbito sexual. Por eso animamos a las personas de todos los géneros y sexos a gemir y expresarse libremente durante las relaciones sexuales, especialmente a los hombres.

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¿Necesitamos las mujeres “más confianza” que los hombres para llegar al orgasmo?

¿Necesitamos las mujeres “más confianza” que los hombres para llegar al orgasmo?

Siempre se dice que las mujeres tardamos mucho más en llegar al orgasmo en pareja porque necesitamos sentirnos más especiales, queridas, que nos cuesta más coger confianza y sentirnos a gusto con una persona. En contra de esto estarían los hombres, que parece que ellos no necesitan toda esta confianza ni todo este cariño, ni sentirse especiales, ni seguros para tener un orgasmo, porque “a ellos les da todo igual” y realmente no les importa. ¿Crees que esto es cierto? ¿Estás de acuerdo con lo que socialmente se piensa? Vamos a descubrirlo. ¿Necesitamos las mujeres “más confianza” para llegar al orgasmo que los hombres?

La mujer y su tendencia a cuidar y procurar

En primer lugar, debemos tener en cuenta que por norma general, las mujeres hemos sido educadas para preocuparnos por el bienestar de quienes nos rodean. Normalmente,  no limitamos nuestra atención sólo a la pareja, es una disposición que abarca también a familiares, amigos. Pero, con la pareja y en el ámbito íntimo, es habitual que esta tendencia se manifieste de manera especial. Es habitual que intentemos procurar toda la comodidad posible a nuestra pareja para que pueda abandonarse al placer, creando un espacio donde la conexión emocional y física pueda florecer. La preocupación va más allá de lo físico; nos esforzamos por asegurar que nuestra pareja se sienta no sólo deseada, sino también valorada y completamente a gusto. 

Ellos ya tienen todo ese cariño

Entonces, ¿es cierto que las mujeres necesitamos “más confianza” para llegar al orgasmo que los hombres? Por supuesto que no. Aquí estamos cometiendo un pequeño error de razonamiento. No es que los hombres no necesiten toda esa confianza y esa tranquilidad para sentirse a gusto en pareja y poder tener un orgasmo. Claro que lo necesitan, la importancia de la confianza y de la conexión emocional en pareja suele ser importantísima para ambos sexos, pero, normalmente los hombres ya tienen toda esa confianza y bienestar en las relaciones. Sobre todo, en las relaciones heterosexuales es algo que se da por sentado.

Ellos ya obtienen de las mujeres todo el cariño, el respeto, el amor, la confianza que se necesita, que cualquier ser humano necesita para tener un orgasmo en pareja, porque la tendencia general de la mayoría de las mujeres va a ser la de procurar todos esos cariños, esos afectos y esos cuidados para que su pareja se sienta a gusto con ella en la cama. Incluso, aunque sea un rollo de una noche.

Conclusión

La realidad es que ambos géneros valoran y requieren una base sólida de confianza y conexión emocional en sus relaciones íntimas. Dado que la tendencia de las mujeres suele ser la de cuidar y procurar, el hombre no necesita demandar todo ese cariño y toda esa confianza, no porque no la necesite, sino porque ya la tiene en su relación de forma natural. 

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Desmitificando la falta de deseo en los hombres

Desmitificando la falta de deseo en los hombres

El deseo sexual es un tema que a menudo se rodea de estigma y malentendidos. Sobre todo cuando hablamos del deseo en los hombres. Es comúnmente asumido que las mujeres tienen menos deseo sexual que los hombres, y que el deseo de ellos debe ser constante y apasionado. Sin embargo, la realidad es mucho más compleja y variada.

Una creencia errónea común es que el deseo sexual debe estar presente en todo momento. Esta mentalidad puede generar ansiedad y presión en las personas. El deseo no es una obligación; es una experiencia personal y única que debe vivirse de una forma bonita y placentera, pero nunca desde la presión y el malestar. Además, siempre asociamos este tipo de presiones al género femenino, pero lo cierto, es que los hombres también se pueden ver sometidos a mucha presión por no llegar a los niveles de deseo que la sociedad marca.

A pesar de la creencia común de que los hombres siempre tienen un alto deseo sexual, la realidad es que esto no es universal. La falta de deseo en los hombres es un tema que a menudo se pasa por alto y se envuelve en tabúes. No todos los hombres experimentan constantemente un deseo sexual elevado; de hecho, pueden enfrentar cambios en su apetito sexual debido al estrés, la ansiedad, la fatiga y otros factores.

La presión social y los estereotipos de género a menudo llevan a muchos hombres a sentirse fuera de lugar cuando no experimentan el deseo que se espera de ellos. El miedo y la vergüenza asociados con no cumplir con estas expectativas pueden dificultar que busquen ayuda o apoyo. Es fundamental reconocer que el deseo sexual no está limitado a un sexo en particular, y cualquier persona, independientemente de su identidad sexual, puede enfrentar desafíos en este aspecto.

El deseo sexual no es una cuestión de género

Además, en la vida de cualquier individuo, independientemente de su género, se producen cambios en los niveles de deseo sexual. Pueden haber épocas en las que el deseo sea elevado y otras en las que esté en sus niveles más bajos. Esto es completamente normal y parte de la complejidad de la sexualidad humana.

La clave para mantener una vida sexual saludable y satisfactoria radica en aceptar nuestras diferencias sexuales. En lugar de compararnos con estándares irreales, es fundamental celebrar la diversidad en la sexualidad. Cada persona es única, al igual que su deseo sexual. Aceptar y respetar estas diferencias es esencial para construir relaciones sexuales sólidas y satisfactorias. Es posible que algunos hombres tengan mucho deseo sexual y otros poco, igual que puede suceder con las mujeres. Abrazar la diversidad sexual contribuye a un entendimiento más profundo y una conexión más significativa en nuestras relaciones íntimas.

Otras formas de presión en los hombres

Desmitificando la falta de deseo en los hombres.

Más allá de los niveles de deseo sexual, los hombres también pueden sentirse presionados por muchos otros mitos y estereotipos: ser buen amante, ser atractivo y estar bueno, tenerla grande, aguantar mucho en la cama, tenerla siempre dura, aguantar mucho sin correrse… Son algunos de los “requisitos” que la sociedad impone a los hombres para considerarse buenos en la cama. Las expectativas son tan altas que, desde luego, son imposibles de cumplir. 

Por este motivo decidí escribir “HABLANDO CON ELLOS, La sexualidad de los hombres hetero”. Un libro que ahonda en las dificultades, expectativas y patrones que los hombres muchas veces experimentan sin ser conscientes en sus relaciones sexuales.

Tanto si eres hombre, como si eres una mujer que ha tenido o tiene parejas masculinas o simplemente te interesa el tema, en este libro aprenderás a relacionarte de un modo mucho más sano con tus parejas y a tener una vida sexual aún más reconfortante y placentera. Sobre todo, identificaremos y derribaremos todos esos mitos que rodean la sexualidad masculina.

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Mis amados hombres

Mis amados hombres

Cada vez recibo a más hombres en consulta que vienen a solucionar eso que, cuando empecé a formarme en el campo de la sexualidad, me dijeron que “pocas veces iba a ver”: hombres con problemas para llegar al orgasmo, para dejarse llevar, para disfrutar de la sexualidad con libertad… Hombres sensibles, sensitivos, viscerales, más tímidos a veces… Y todos ellos maravillosos.

mis amados hombresCuando se estudia la anorgasmia y las dificultades para llegar al orgasmo, o de las dificultades para excitarse se habla siempre de las mujeres; de los hombres apenas se trata pues, se supone, ellos no tienen estos problemas. Yo, últimamente, no hago más que recibir este tipo de hombres.

En la calle tampoco es corriente oír hablar de este tipo de hombres, es más, se oye todo lo contrario: hombres que se corren con gran facilidad, muy “salvajes” en la cama, muy “pasionales”, muy liberados, muy “masculinos”. Incluso, los hombres pueden reconocer que se corren más rápido de lo que les gustaría… pero pocas veces oímos a ninguno decir que le cuesta llegar al orgasmo.

Estos hombres que acuden a mi consulta son, por lo general, muy especiales. Necesitan amar o sentir algo especial por la persona con la que están para poder disfrutar, les cuesta soltarse, se les conoce despacio, despiertan ternura.

Estos hombres representan un nuevo modelo de masculinidad, menos estereotipada, más femenina, más personal, menos mediatizada, menos condicionada socialmente. Y, aunque vengan a consulta porque no están a gusto con su sexualidad y quieren mejorarla, están más cerca que mucha gente de conseguir una sexualidad plena, libre y muy excitante. Cuentan con algo que la mayoría de personas no tiene: son hombres que han desarrollado unas cualidades especiales, generalmente más propias de las mujeres que, si aprenden a usarlas y pontenciarlas, les conducirán a una sexualidad fuera de los cánones, diferente, especial, muy personal y placentera.

Así, una vez libres de los deberías, tendrías y demás presiones sociales en torno al sexo y a los roles de género, nos superarán a todos.

Ana Lombardía.

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